¿Y si hago alguna travesura?

19/11/2009

Estoy muy orgullosa de los niños, porque cuando la Gospa (Nuestra Señora, la Virgen María) nos invita a ofrecer oraciones y sacrificios, ellos son los primeros en responder, y ¡con qué esmero!

En abril de 1992, al enterarme de la existencia de los campos de concentración en Bosnia-Herzegovina, la inacción me consumía. ¡Yo quería ir allí y decirle a gritos al mundo que un horrible escándalo estaba ocurriendo! Pero con esto sólo habríamos logrado más muertos. Entonces le rogué a la Gospa que se sirviera de mí de otra forma. ¡Lo que no demoró en suceder! Algunos días después, al terminar mi tiempo de adoración, tuve que tomar lápiz para anotar todas las ideas que se atropellan en mi corazón. Y, con la ayuda de Vicka, nació una operación muy especial: ¡Niñitos, salven a Medjugorje! Millares de niños oyeron así el llamado de la Gospa para que la ayudaran a detener la guerra y el desencadenamiento del mal, por medio de esos corazones inocentes habrán obtenido para que nuestro mundo no zozobre totalmente en el horror.

Pero los medios de los cuales disponíamos en tiempo de guerra eran muy reducidos. Además, la palabras “Medjugorje” y “sacrificio” no caen bien a todos en el ámbito de la catequesis. Por lo tanto hice un trato con la Gospa: “El día que tú quieras lanzar una nueva Operación Niños, te sigo a ojos cerrados… Pero por esta vez, tomemos a Fátima como tema central para que nadie se muera de infarto. Y pediremos el imprimatur para no tener que oír decir que proponer a los niños que hagan sacrificios es un grave pecado de esa libertad.

¡Y dos años más tarde llegó el gran momento! Sabiendo que yo disponía de poco tiempo, ¡María suministró todo lo que necesitábamos! La mejor dibujante ofreció sus servicios, un cardenal dio su impramatur en 24 horas… En resumidas cuentas, el libro quedó listo un poco antes del “mes de María”. ¿Y qué dijo María a los niños ese mismo mes de mayo? Hoy, deseo agradecerles por todas las oraciones y los sacrificios…

Desde entonces, he recibido cientos de cuadernos de dibujo coloreados por niños que han terminado su novena a María. Uno se derrite al leer lo que estos pequeños han encontrado para ofrecer, dar y pedir.

Oliver recibió el libro justo nueve días antes de su primera comunión.
Sus padres le propusieron entonces que se preparara para ese día haciendo la novena. Es así como cada día, él elegía un sacrificio. Pero el hermanito de cuatro años no veía con buenos ojos que sólo su hermano mayor tuviera ese privilegio y, acabando por enojarse, exclamó: “¿Y yo, y yo? ¿Cuál es mi sacrificio hoy?. Se le dieron al niño algunas ideas que se apresuró a realizar. Los hermanitos ponían todo su corazón en sus ofrecimientos a la Gospa, tanto es así que sus papás sintieron que no podían quedarse atrás… “¿Y nosotros?”

Decidieron entonces seguir a sus hijos en su aventura con la Gospa, y toda la familia vivió una gran renovación en sus lazos de amor.

Algún tiempo después, la pequeña Chrystelle, de siete años, nos dio a todos, en una sola frase, una clase de profunda teología mística sobre el combate espiritual. Al terminar su novena, declaró a su mamá:
-Mamá, ahora sé como consagrarme a María: ¡yo le doy mi corazón y ella me da su corazón Inmaculado! ¡Hicimos algo así como un intercambio!
Pero una pregunta espinosa estremeció repentinamente a Chrystelle.
Y si hago alguna travesura…¿qué pasará…?
Piensa un instante…y hace la luz.
¡Ah ya sé! Si una travesura viene hacia mí, enseguida verá al Corazón Inmaculado y ¡se irá corriendo!

Sor Emmanuel
De su libro “Medjugorje, el triunfo del corazón”

Un comentario para “¿Y si hago alguna travesura?”

  1. javier gonzalez Dice:
    19/11/2009 às 12:11

    muy hermoso su historial. Ojala muchos dedicaran un poquito de su tiempo para la Gloria de Dios y su proyecto de salvacion en medio de sus hijos muy queridos. Maqria Santisima los acompañe siempre y recuerden…un sacrificio ofrecidpo por amor, nos asemeja mas a Nuestro Padre Dios. God Bless You.

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