Gaby and Company: talento católico

19/10/2009

Tras diez años de rock&roll, carretera y excesos de todo tipo, Gaby Soner puso fin a su colaboración con la banda Capitan Flynn. Pensaba que había terminado su relación con los escenarios, pero pronto se dio cuenta de que eso era algo imposible. ¿Qué es lo que ocurrió? Intentará reducirlo en pocas palabras.

Con treinta y tantos años y una vida hecha (eso creía), una mañana ocurrió algo que cambiaría para siempre su forma de ver la realidad. Ahora puede decir que fue una experiencia mística, pues afectó a aquella parte de su persona que hasta ahora había estado velada.

Una mañana, desayunando, leyó un texto de Santa Teresa (aquel de “No me mueve mi Dios para quererte…”) y durante varios días estuvo dándole vueltas a aquello. No sabe cómo explicarlo, pero fue el detonante para replantearse el sentido de su vida y de todo aquello que le rodeaba.

Su inquietud lo llevó a buscar alguien que le aconsejara, pues comenzó a tener sentimientos desconocidos para él hasta entonces. En esa búsqueda se topó con los Hermanos Capuchinos, en concreto con una fraternidad de inserción que hacía poco se había instalado en su barrio. El diálogo con los Capuchinos y la convivencia diaria con ellos lo llevaron a interesarse por Jesús de Nazaret primero, y por Francisco de Asís después.

Video de la canción “Alabarte” de Gaby and Company

Fue un tiempo de gracia, de descubrir cosas nuevas y de recordar aquello en lo que había sido educado, pero que la vida y sus avatares le arrebató. Sin darse cuenta, comenzó un camino catecumenal, con lectura de libros, convivencias, encuentros, retiros… Todo aquello le apasionaba, y deseaba saber y experimentar más.

Su fe se iba consolidando y los valores franciscanos empezaron a formar parte de su vida. Sentía que tenía que hacer algo por los más desfavorecidos, y no sólo a nivel teórico o piadoso, por lo que comenzó a colaborar en Cáritas de su Parroquia. Palabras como “hermano” o “pobres” ya eran parte de su vocabulario. Pero aún faltaba algo.

Un día cogió su guitarra y le cantó a Francisco de Asís. Se dio cuenta de que podía poner música a lo que estaba sintiendo y viviendo y comenzó a componer. De una canción surgió otra, y de otra un repertorio, del repertorio un disco y del primer disco, “Nuestro mundo.”

Esto es lo que le ha obligado a permanecer en los escenarios, y espera que sea durante mucho tiempo.

Fuente: reddemusicacatolica.com

Comentarios