Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, las montañas se pueden hundir en los mares, Él está con nosotros, el Dios de Israel, el Señor de los ejércitos, Él es nuestro protector, … (se inició la prédica con un cántico inspirado en el Salmo 45)
Mientras estaba en mi lugar, el Espíritu me inspiraba: “Salmodia, salmodia” … y me vino al corazón el Salmo 45 … y el Espíritu me decía “canta en esa única nota, ustedes no necesitan hacer muchas cosas, sólo confiar en mí, que yo seré quien hará todo por ustedes”
Comencé entonces a salmodiar al Señor. El tema que vengo a predicar es “pelotón de frente” y de hecho que lo somos, somos quienes van al frente en la batalla.
Los santos padres decían que el canto de salmos hacen huir a santanás, es la Iglesia la que nos lo enseña. No es porque yo cantaba, no porque yo tenga fuerza sino porque la Palabra tiene fuerza para realizar por sí sola lo que Dios quiere, porque es Palabra de Dios. Mientras cantaba, los planes del demonio, se iban destruyendo, los planes de satanás al respecto de tu ministerio, creelo, estaban cayendo a tierra.
La música es un arma poderosa que Dios puso primero en el corazón del músico, para después permitirle cantar.
El ministerio tuyo no depende de tu voluntad, él es precioso por sí solo. Así como un billete sigue teniendo valor, aunque esté arrugado, pisoteado, así también nuestro ministerio, por más desgastado que esté es de valor, “porque el Señor es mi fuerza y mi canto” dice Isaías. Si Él es nuestro canto, nada cambia, Él sigue igual, El es el Señor.
Tenemos en nuestras manos un verdadero ministerio de exorcismo. Todo músico que por una decisión se convirtió, y se puso al servicio de Dios, del Evangelio, trae en sus manos por excelencia un ministerio de exorcismo,porque santanás no soporta las alabanzas a Dios, no soporta una asamblea unida para orar y alabar en el lenguaje de los ángeles. El poder de la música ungida en la vida de las personas es liberador.
Dios puso en nuestras manos un ministerio muy serio, muy fuerte, capaz de estremecer las estructuras del demonio.
El trabajo de los músicos por más sencillo que sea, es como la samaritana en el pozo. Ella hacía lo ordinario de su vida, con sencillez, va a buscar agua del fondo del pozo, en un balde quizás hasta viejo, desgastado, con una piola vieja. Tenía que ir al pozo, tenía que beber, lavar sus ropas, cocinar, era lo ordinario de ella. Era mediodía cuando ella fue al pozo, con un sol caliente, aun sin gusto, con calor, fue hasta el pozo con todas las contrariedades de su vida, y ella llega y ve en el pozo sentado al que es la fuente de toda agua: Jesús.
Mi hermano, no importa como esté tu ministerio, si sólo estás tú y tu guitarrita, con escenario, sin escenario, como esta samaritana, con un balde viejito, desgastado. Mira, a veces no queremos ir, ministrar, cantar, queremos descansar, pero hay una voz que dice “Ve”. Y ahí es que debemos ir, como la samaritana a la vera del pozo, aun sin querer, aun como en el cansancio, aun cuando todos están durmiendo, o buscando sombra, ahí es que debes ir. La samaritana salió al mediodía, cuando el sol estaba más caliente.
Y si somos quienes van al frente del pelotón, somos quienes llevarán los tiros primero, quien va adelante es quien prepara el terreno para que los que vienen atrás solo continúen la obra iniciada.
El demonio sabe que si estamos al servicio de Dios, y seguimos fieles en este servicio, podemos debilitarlo y sabe que así, con nuestra misión, con nuestro cántico profético, estamos llamados a estremecer las estructuras del pecado, por eso nos quiere atacar por todos los medios.
Si eres músico endurece tu rostro, porque te van a pegar mucho, si eres soldado que vas a la guerra debes estar listo para enfrentar al enemigo, no vayas para decir, “ay, no me toquen que duele”. No lo digas.
Muchas veces el enemigo está dentro de nuestra propia comunidad. A veces ocurren incidentes, amigos o enemigos nos hieren, pero no podemos temer dice la Palabra, porque nuestro Dios es el dios de Jacob, el Señor de los ejércitos. Tú también, hermano, deja de autocompadecerte, deja de decir que tu balde es viejito, es desgastado, para de quejarte y ¡VE!
Ve a Misa, que es extraordinaria, y sólo tú eres el ordinario en ella. ¡Ve a las plazas y canta, ve a los barrios pobres y canta, ve a tu capilla y canta!. Vete, sal al mediodía con tu pequeño balde y desarrolla tu ministerio porque Dios ya lo hizo, ahora tú debes desarrollarlo. No te apoques, no digas “no puedo con este baldecito” Para de deternerte a pensar y a buscar sólo las comodidades.
Realiza tu ministerio con celo, porque el Señor honra el ministerio ejercido con celo, autoridad y amor. No digas “no soy capaz”, porque la Virgen está con nosotros.
Vete, pero ten cuidado, los que van al frente del pelotón están en posición de riesgo, pero sólo prepárate. A veces hasta corremos el riesgo de ser famosos. Cuidado,porque con esto viene el riesgo de la presunción, la vanidad, la nariz empinada. Ahora míralo bien, no es malo tener fama, lo malo es dejarnos dominar por ella, porque ahí ella comienza a dictar las reglas en nuestra vida: “No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino sólo a tu nombre la gloria”. (Sal 113)
Una placa indicadora en el camino, debe ser nítida, a veces hasta es necesario pintarla con pintura fosforescente, para hacerla aun más visible. Muchas veces, hermanos, para anunciar a Jesús, estas placas que son ustedes, van a aparecer, y no está mal que aparezcan, sino que está mal que crean que ellas son Jesús. Ellas son sólo placas que indican a Jesús, no son Jesús.
Cuando Jesús entra en Jerusalén lo hace en un burrito, las glorias y los “hosannas”, no eran para el burrito que lo cargaba, era para Jesús. Imagínate si el burro pensara que eran para él los gritos, sería un burro muy burro.
No te quejes más de la pobreza de tu ministerio, vete, sin más autocompasiones, vete, es de Dios la obra, Él te ampara. el salmo 45 ya lo decía … ¡Con nosotros el Señor de los ejércitos, nuestro baluarte el Dios de Jacob!
Dice la Palabra que en una batalla contra los judíos, el ejército que los quería atacar, era gigante, incontables hombres y camellos. Gedeón, por orden del Señor redujo su ejército a sólo 300 hombres para batallar contra unos 10 mil hombres … y después de toda una serie de sucesos, sólo con esos 300 hombres, Israel, venció de nuevo, ¿por qué? Porque “¡Con nosotros el Señor de los ejércitos, nuestro baluarte el Dios de Jacob!”
Profetiza hermano, canta, en tu mesa canta, cuando comas, canta, antes de dormir, ahuyenta a satanás con tu canto, canta, canta, canta, no tengas falsa humildad, porque hay poder en la canción que Dios colocó en nuestro corazón, en el Espíritu que habita en nosotros y Dios está esperando que paremos de dificultar las cosas.
Dios está diciendo: ¡Vete!, haz lo ordinario de cada día, lleva tu balde y vete. Dios hace lo extraordinario con lo que es ordinario para nosotros. Ve y canta, llena la Iglesia con tu canto, llena el mundo con tu canto, ¡sacude las estructuras del infierno con tu canto!.
Abre tu boca, abre tu corazón, porque hay mucha gente que tiene oído, tiene buena voz, pero no emite una nota de alabanza a nuestro Dios.
¡Canta! ¡Canta para el Señor!
Otra cosa, con mucho respeto, por favor, paren de comprar los discos piratas, por favor, porque ya no estamos pudiendo más grabar discos por falta de recursos, mientras los que producen cds piratas están construyéndose grandes casas, por favor,paren de comprar discos piratas, vuelvan a casa, y ayuden a otros a volver también.
Quiero terminar diciendo que ¡necesitamos proclamar en voz alta y buen sonido con toda la fuerza de nuestra música que Jesús es el Señor!
Eugenio Jorge
Comunidad Mensagem Brasil
Retiro para músicos y artistas.
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