Y el que escruta los corazones conoce cuál es la aspiración del Espíritu, y que su intercesión a favor de los santos es según Dios.
Por lo demás, sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman; de aquellos que han sido llamados según su designio.
Pues a los que de antemano conoció, también los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que fuera él el primogénito entre muchos hermanos;
y a los que predestinó, a ésos también los justificó; a los que justificó, a ésos también los glorificó.
Ante esto ¿qué diremos? Si Dios está por nosotros ¿quién contra nosotros?
El que no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con él graciosamente todas las cosas?
¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es quien justifica.
¿Quién condenará? ¿Acaso Cristo Jesús, el que murió; más aún el que resucitó, el que está a la diestra de Dios, y que intercede por nosotros?
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada?,
como dice la Escritura: Por tu causa somos muertos todo el día; tratados como ovejas destinadas al matadero.
Pero en todo esto salimos vencedores gracias a aquel que nos amó.
Pues estoy seguro de que ni la muerte ni la vida ni los ángeles ni los principados ni lo presente ni lo futuro ni las potestades
ni la altura ni la profundidad ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro. (Rom 8, 27-39)
Tres frases se destacan en este pasaje: “en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman”
“Si Dios está por nosotros ¿quién contra nosotros?” “Pero en todo esto salimos vencedores gracias a aquel que nos amó”.
Aunque muchas veces no entendamos por qué ciertas cosas suceden, tenemos que creer en Dios. ¿Por qué? Esta es una pregunta que siempre nos hacemos. Pero lo que mueve al mundo no son las respuestas; sino las preguntas.
Dios quiso crearte, pues entre millones de espermatozoides ¡sólo tú llegaste! No dudes del amor del Padre. Si Él permite que vivas determinada situación, es para que crezcas y puedas superarla.
Si confías en Dios todo va a ocurrir para que tu vida sea mejor; aunque ahora parezca que tu sufrimiento no va a acabar. O haces la experiencia con la Palabra, o vives hablando de la experiencia de tu hermano.
Para ser vencedores, necesitamos luchar. Si no batallamos, no vamos a cosechar los frutos. Dios da forma a nuestro ser. Existen momentos en que esto duele, pero es necesario que vivamos para crecer. La paciencia es una de las cosas que duelen, pues, muchas veces, no sabemos esperar que ese dolor pase, ¡no confiamos!
Existen dos tiempos en nuestra vida: cronos y kairos. El cronos proviene de cronología, o sea, yo tengo 45 años de edad, 18 años de Canción Nueva…Es el tiempo que consigues contar. Y el kairos es el tiempo de gracia, de creer en Dios y esperar en él. No olvides que en Cristo somos más que vencedores.
Dunga
Consagrado y misionero de la Comunidad Canción Nueva










30/10/2009 às 14:01
Bella predica… era justo lo que mi corazón necesitaba saber. Gracias y Bendiciones!
30/10/2009 às 23:02
si gracias es muy bonito por que paso por una situacion dificil y uno quierque pronto pase y se que dios lo hace para que crescamos en el pero uno se desespera por lo que vive es muy triste saber que el espposo de una haga cosas que no son buena de estar con otra mujer pero se que sto acurre para que yo ea feliz aunque paresca que mi sufrimiento nunca termine
pero la fe mueve montañs y que que dios con migo quie contra mi .dios los bendiga.
30/10/2009 às 11:03
Benciones
Esta predica me hizo mucho bien!!!!!
pensando en que debo tener mas paciencia , para poder entender los caminos de Dios
30/10/2009 às 04:01
Hola! Me alienta saber que no soy la única que estoy pasando por algo difil. Es algo muy bonito saber que todo lo que nos pasa es para nuestro bien y se que Dios me esta preparando para lo que viene. Es muy cierto, ya no quiero contar las experiencias de otros con Dios, sino las mías. Dios los bendiga y gracias por recordarnos cuanto Dios nos ama y lo mucho que le importamos.