Si la pérdida de la virginidad tiene que ver con el pasado, la castidad tiene que ver con el presente y el futuro. No importa lo que hiciste la semana pasada o el año pasado, eres digna de que un hombre espere por ti. Quizás perdiste tu virginidad, o quizás te la quitaron, aun tienes el don de tenerte a ti misma para darte a alguien más. A partir de hoy, lleva una vida pura y comienza a preparar el don de ti misma. Además de todo esto, ¿quién no desea tener una oportunidad para recomenzar?
Nunca es demasiado tarde para recuperar tu pureza: vale la pena el esfuerzo, y aunque todo el proceso sea todo un desafío, siempre es posible. A veces es fácil terminar una mala relación, pero lo difícil es no continuar cayendo en ellas. Desgraciadamente, muchos que ya se entregaron totalmente se preguntan si aun les resta algo por entregar. Y así, en vez de recomenzar, entierran y cubren un error después del otro, para no ver las heridas originales, para que no duela tanto o no parezcan tan malas. ¡ Pasan de una relación física a otra pensando que el placer, la emoción, la aventura, llenarán la necesidad de amor, pero esto sólo hace que el proceso de sanar el corazón sea más difícil.
“Después de perder mi virginidad”, confiesa Cristal, “no me resistí más como antes, una relación vacía siguió a la otra. Desde que era una niñita deseaba el amor perfecto, pero después de todo lo que hice, pensé que era la última persona en la tierra que lo merecía. Con el tiempo, me di cuenta de que encontrar a un hombre lleno de cualidades no era cuestión de suerte. Recomencé, elevé mis padrones morales, e hice un compromiso de castidad. Hoy, tres años después –feliz y comprometida- nunca, ni tan si quiera un día me arrepentí de haber tomado esa decisión”.
Recuerdo haber conocido a una muchacha que se había acostado con quince muchachos en tres meses. Sus amigos la llamaban de “bandida”. Cuando le pregunté por qué había hecho aquello, me dijo: “Es que es divertido ir a las fiestas y encontrar una persona para salir”. Le pregunté entonces si realmente pensaba que era divertido, con lágrimas en los ojos me respondió: “No, en realidad no es divertido, mis papás están divorciándose y hay tanto dolor y odio en mi familia… y sólo por un momento, cuando ellos me abrazan, yo siento como si fuera amor. Yo sé que no es amor, pero por lo menos siento como si alguien me amara”. Ella no es una “bandida”. Es una muchacha con un corazón exactamente igual al tuyo o al mío, que ansía amor y necesita ayuda.
¿Cómo se puede abandonar este tipo de vida? Piénsalo:¿qué consejo darías a tu futuro marido o esposa si en este momento tu marido o esposa está durmiendo con otra persona que nunca conocerás? Sigue esos consejos y podrás salir de ese tipo de vida.
En tu corazón, perdona a aquellas personas que te hirieron, y perdónate a ti misma. Viviendo la castidad contigo misma y en las relaciones futuras, verás que vivir con pureza sanará tu pasado. Mientras tanto, no creas que siempre tienes que estar de novia con alguien. Independencia y madurez son cualidades atractivas. Sé valiente, pues vale la pena que te esperen. ¡Cuida a tu familia, respétala desde hoy, y hazte respetar!
De modo que puedas recordar tu compromiso y tu nueva forma de vida, puedes comprar una vela blanca. Si tu vocación es el matrimonio, si has de casarte un día, puedes hacer que tu esposo la encienda la noche de bodas.
Del libro “Puro amor” de Jason Evert. Ed. Catholic Answers, San Diego Califórnia, 2007.









