Muchos son los casos en la historia en que el Rosario ha obrado con fuerza. Todos conocemos la victoria de Lepanto que frenó la invasión turca en Europa. He aquí otro ejemplo más cercano a nosotros:
Después de la guerra de 1940-1945, Austria fue dividida en cuatros zonas de ocupación y los soviéticos ocupaban la parte de este territorio.
Viena la capital de este país, también estaba dividida en cuatro. Al cabo de tres años de ocupación soviética, los austriacos estaban hartos. Pero ¿qué podía hacer siete millones de austriacos contra doscientos veinte millones de enemigos? El padre Peter Pavlicek recordó entonces la victoria de Lepanto cuando, milagrosamente, don Juan de Austria hizo retroceder a los turcos con el simple rezo del rosario en una desproporción de uno contra tres. Y lanzó la siguiente estrategia, conocida bajo el nombre de Rosenkranzsuhnekreuzzug (cruzada del arrepentimiento y del rosario). El 10% de los austriacos, es decir 700.000 personas, debían a comprometerse a rezar diariamente el rosario por la retirada de los soviéticos. Quinientos mil se unieron al llamamiento. Y durante siete años, rezaron el rosario. Esta acción se convirtió en un acontecimiento público: en 1964, 60.000 fieles desfilaban por las calles de Viena orando incluso con la participación de miembros del gobierno, que al mismo tiempo realizaban negociaciones con las potencias de la ocupación, con miras a la liberación del país. Las negociaciones concluyeron en un Tratado, firmado el 25 de mayo de 1955, que estipulaba el retiro de todas las tropas de ocupación, acontecimiento único en la historia de la posguerra. Al regresar de la última ronda de negociaciones en Moscú, el canciller austriaco Julio Raab declaró: ¡Dios nos ha ayudado!
Los soviéticos habían abandonado el país sin efusión de sangre. (Ver la semejanza con las victorias de Juana de Arco, sin derramamiento de sangre) En efecto, hasta el día de hoy, los historiadores y los estrategas militares siguen sin comprender cuál fue el motivo que impulsó a los soviéticos a dejar el país. Austria era para ellos el país soñado, excelentemente situado en el plan estratégico, una puerta de acceso hacia el oeste, una tierra muy fértil…El enigma continúa aún en pie.
En 1962, el padre autriaco A. William, se lo preguntó a la famosa mística estigmatizada alemana, Teresa Neumann, tres meses antes de su muerte:
- En verdad, respondió ella, ¡se debió al rosario del pueblo austriaco!
Ese rosario obtuvo mejores resultados en Austria que los Combatientes de la Libertad de Hungría, donde se produjo un baño de sangre de veinticinco mil inocentes.
¡El rosario es más efectivo que las armas de los hombres! ¿Por qué no rezarlo en lugar de contar con los politicos cuya efectividad es incierta?
¿No urge acaso detener de inmediato la ingerencia del enemigo en el seno de nuestras familia, de nuestros países, en el mundo entero? ¿Cuántos compatriotas nuestros deberían rezar hoy para liberar a nuestros países y permitirle a la Reina de la Paz que realice su plan de Paz en ello?
Me gusta esta sencilla imagen de un hermano mío: Cuando sacas el rosario de tu bolsillo para orar, imagina que en realidad tomas a la Virgen de la mano. Y luego, no la sueltes durante el día entero, ¡ella te conducirá!
Del libro “El Niño Escondido” de la hermana Emmanuel Maillard









