Promesas, órdenes, mensajes … la Palabra de Dios está llena de ellos, sólo debes descubrirlos; por eso cancionnueva.es te presenta este método sencillo y práctico de estudiar la Palabra. Creada ya hace años por el Monseñor Jonas Abib, este método ha cambiado radicalmente la vida de miles de personas en el mundo.
Orden de Dios
Jesús me ordena HOY responder a su pregunta, es una orden implícita. “¿Qué quieres que te haga?” (Mc 10, 51) Hasta parecería una pregunta tonta, viniendo de alguien que me conoce y sabe mis necesidades, pero es que Jesús se interesa por mí, quiere saber lo que deseo yo. En realidad lo que quiere decirme con esta pregunta es: “Yo lo puedo todo, puedo hacer mil cosas por ti, pero quiero saber lo que tú deseas, dímelo, quiero escucharte”
Promesa de Dios
Una muy linda y también implícita: “Jesús se detuvo” (Mc 10, 49) es decir, Jesús se detendrá y no pasará de largo si yo clamo, Él se detendrá ante mi clamor, si lo hago desde el fondo de mi corazón, con toda mi verdad y sinceridad.
Mensaje de Dios para hoy
Jesús quiere devolverme la visión espiritual. Sí. Este ciego, dice la Palabra “estaba sentado a la vera del camino” (Mc 10, 46) es decir, a la vera del camino, al costado y sabemos Quien es “el camino, la verdad y la vida”, no estaba “en”, no andaba “por” el camino, por eso andaba mendigando más que monedas y comida, mendigaba amor, atención. Sin embargo, al saber que era Jesús el que pasaba por ahí, se dijo a sí mismo: “esta es mi oportunidad, es mi turno, no dejaré pasar esta oportunidad” e hizo un escándalo de gritos y logró atraer la atención de Jesús, este hombre, el hijo de Timeo, logró detener a Jesús que iba pasando. Y Él, Jesús, quiere hacerlo, quiere detenerse y cambiar mi vida, pero si yo no hago mi parte, que es clamar, gritar, atraer su atención, llamar a su compasión: “¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mi!” (Mc 10, 48) entonces ¿cómo pretendo que Él venga hasta mi? Él puede hacerlo pero no sin mi consentimiento, mi libre voluntad manifestada en palabras, en actitudes. Por esto es que San Agustín decía: “¡Tengo miedo de la gracia que pasa!”
Más que una sanación física, Jesús quiere concederme la salvación: “Vete, tu fe te ha salvado” (Mc 10, 52) salvación que llega por la fe en Jesús. Por eso no puedo desperdiciar sufrimientos, todo Dios lo usa como un medio de atraer nuestro corazón de vuelta hacia Él, por eso, nos quiere devolver la visión espiritual. El ciego llama a Jesús de Rabbuní, según San Lucas, lo llama de Señor, y sólo después de haberlo así reconocido es que recupera la vista y comienza a seguir “al Camino” por el camino, es decir, Jesús, antes de devolverle la vista física, le devuelve la visión espiritual: “al instante recobró la vista y le seguía por el camino” (Mc 10, 52)
Para encontrar la felicidad, el Señor me dice HOY que debo hacer mi parte, dar mi mayor esfuerzo. ¿Por qué? Pues cuanto más le decían al ciego Bartimeo que se callara, más alto él gritaba, o sea, a mayor impedimento, mayor esfuerzo debo hacer y a mayor esfuerzo, mayor gracia. Hoy, no quiero poner impedimentos a la acción de Jesús, si los hay naturalmente, pues me esforzaré para atraer su atención. Todo lo que necesito es decisión. Al decidirme, debo hacer mi sincera oración: “Señor, es esto lo que siento, es esto lo que quiero” Él verá lo mejor para mi.
Todo lo que Bartimeo poseía era su viejo manto, era su única posesión aparente, y aun así no dudo en arrojarlo para dar un salto de fe e ir en busca de su milagro: “él, arrojando su manto, dio un brinco y vino hasta Jesús” (Mc 10, 49) ¿Cuál es hoy la posesión que me está impidiendo llegar hasta Jesús? ¿qué es lo que aun necesito “arrojar” para poder saltar en dirección a Jesús? ¿qué es lo que me está impidiendo tener una visión espiritual? Necesito desapegarme de aquello que hoy no me ayuda en mi crecimiento interior, para poder ganar un bien mayor, no hay otra salida.
Hoy, Jesús quiere concederme, concedernos, concederte una nueva visión espiritual para que veas los acontecimientos de tu vida como un medio para alcanzar la santidad, y con ella, la salvación. Ya sean acontecimientos o situaciones difíciles, desafiantes, tristes, pesadas, Jesús, quiere darte una visión diferente para que con ella puedas vivirlas todas “en “ Él, con Él y no más a solas, o como situaciones determinantes. Quiere que veas más allá de lo natural que te sucede, una visión a lo sobrenatural, una visión espiritual:
Cómo ponerlo en práctica:
Ora HOY pidiendo la gracia de una visión espiritual. Practicarla ya en lo que esté viviendo actualmente, sean situaciones agradables o no. Pensar: “Dios está en esto, Dios tiene un propósito para esto, aunque tal vez yo lo desconozco, yo le seguiré por el camino, aun así, sin desanimarme”
Marisa Reyes Franco
Comunidad Canción Nueva









