Además de llamarse Pastor, Jesús también se llamó puerta. “En verdad, en verdad les digo, yo soy la puerta de las ovejas”. ¿Por qué ser puerta? Pues puerta, en este caso, es por donde pasan las ovejas.
En aquel tiempo, el aprisco sólo tenía una entrada, hecha de piedra, bajita, por donde pasaban las ovejas una por una. Por eso, Jesús dijo “soy la puerta”, es decir, por Él las ovejas entran y por Él las ovejas salen. En Él tienen guaridas como libertad.
Tú, también, necesitas entrar por Jesús, para salvarte hace falta que entres por la puerta, no es posible entrar por otro lugar. Sólo había una puerta, sólo hay un salvador: Jesús.
La oveja no era capaz de saltar la pared de piedra de su corral, sino sólo por la puertita podía entrar. Quieres altas doctrinas, altos conocimientos. Quieres transformarte y tornarte perfecto, con tu propio trabajo, creyendo que eso te llevará a poseer el Reino de Dios. No es bien así. Es más fácil de lo que piensas. La puerta es baja, no hay necesidad de saltar nada. Sino sólo pasar por Jesús, entrar por Él. En Él encontramos la salvación, la vida eterna, el Reino de Dios. En otras palabras, hace falta que lo aceptes en tu vida, es decir, que tengas un encuentro personal con Él. Todos necesitamos pasar por esa linda experiencia, si todavía no tuviste hace falta que pidas y te prepares para eso.
No quiere decir que vas a ver a Jesús, que vas a tocarlo, escuchar su voz, sino será algo diferente, una experiencia personal con un Jesús vivo, con un Dios personal. No basta acreditar intelectualmente en Cristo, sino precisa encontrar de manera nueva a Cristo. Y ¿cómo uno se entera de la presencia de una persona? Habiendo tenido conocimiento sobre ella, leído sobre ella, haber oído hablar de ella, etc. Cuando se encuentra personalmente es totalmente diferente, es lo que llamamos de “encuentro personal con Jesús” un experiencia personal que cada uno necesita tener.
El Señor te está esperando. Él es la puerta, Él está para que entres. Esta expresión de Jesús tiene una connotación muy linda. El aprisco era lugar de defensa, de refugio. Fuera la oveja estaba desabrigada, presa fácil para los leones. Por tanto, Jesús es el abrigo. Hace falta dejar que Jesús te proteja de todo orgullo, de la autosuficiencia. Jesús puede protegerte contra los poderes del mal.
“Yo soy la puerta del aprisco de las ovejas, quien entra tendrá defensa y protección”. Entrando por esa puerta irás directamente al corazón, pudiendo vivir dentro del corazón de Jesús. Jesús puede ser tu defensa contra los ataques del enemigo.
Solo no serás capaz, pues Jesús es el Pastor y, pero más que Pastor, la puerta por donde entra la oveja, por donde entra en el aprisco para defenderse, protegerse. Jesús es la protección.
Extraido del libro: “O pão da palavra” Vol 3
Mons. Jonás Abib
Fundador de la Comunidad Canción Nueva










24/09/2009 às 09:12
Sei que de fato é pela porta pela unica porta a estreita que é Jesus o nosso Deus é por ela que entraremos no reino de
deus,bendito seja Desu por nos dar esse conhecimento,para nos mover para o rumo certo ,o foco certo o próprio Jesus,meu Deus Meu tudo..