Un gran misionero, hombre de Dios, aquel que se puede llamar de buen obrero del Reino, reveló su secreto: “leo la Biblia, trabajo y rezo con la Biblia siempre por la mañana, no abro excepciones”.
Le preguntaron cómo conseguía tanta fidelidad y él respondió: “hice un compromiso ante Dios: sin Biblia no hay desayuno. Hubo día que no conseguí leerla. Entonces piensé, “si no consigo leer la Biblia, no habrá tiempo para desayunar”. Durante todos los años que duró mi propósito fueron pocos los días que me quedé sin desayuno. Fue una gracia para mi vida”.
Lo que funcionó para este hombre de Dios debe funcionar para mí, para ti y para cualquier persona. Conté varias veces este hecho. Una vez, una persona me dijo: “me gustó la historia que contaste – sin la Biblia no hay desayuno – sólo que para mí no funciona, porque yo trabajo con el diario espiritual sólo a la noche.” Entonces cambié la historia – sin la Biblia no hay cama – No fue fácil. Hubo noches en que fue necesario lavarme el rostro con agua fría o leer de pie o caminando para no dormir. Pero no dejé de hacer el diario espiritual. Una noche me desperté… y me encontré durmiendo encima de mi diario. No tuve dudas, me lavé la cara y terminé mi trabajo. Después fui a la cama. Gracias a Dios, no falté a mi compromiso de: sin la Biblia no hay cama”
¿Parece exageración? Parece. En la vida, nadie consigue nada sin esfuerzo. Que lo digan los artistas y las madres. Para cualquier cosa se exige empeño y lucha, en particular en el campo espiritual, en el cual enfrentamos batallas espirituales. La tentación no quiere que profundicemos nuestros sconocimiento sobre la Biblia. Siempre queremos ser superficiales.
Ahora es tu turno, puedes hacer el compromiso personal ante Dios. Es decir, “sin la Biblia no hay desayuno .. cama .. etc”. Ahí, también, está para ti el secreto de la fidelidad.
Que Dios te bendiga
Mons. Jonás Abib
Fundador de la Comunidad Canción Nueva










04/09/2009 às 09:10
[...] Iglesia reza por las almas del purgatorio porque cree, como la Palabra de Dios nos enseña, que cuando una persona muere, no puede más hacer nada por sí misma, pues ya está [...]