La Palabra de Dios es la oración segura, podemos olvidarnos de todo, menos de la Palabra de Dios, pues es la luz de la cual debemos adueñarnos para continuar en la voluntad de Dios, ahí está la felicidad.
En el libro de los Números, capítulo 11, Moisés nos narra la experiencia de un Pentecostés en el Antiguo Testamento, antes de que Jesús viniera a realizar la salvación completa. Antes de la pasión y resurrección el Paráclito era privilegio de pocos, era sólo una gracia especial concedida a algunos hombres, como por ejemplo a los profetas.
Para Dios no existe espacio ni tiempo, pues lo más importante para Dios es tu corazón. Si estás con el corazón abierto, Dios te va a alcanzar. Si deseas que tu familia sea de Dios, se un siervo de Dios, pues mientras cuidas de las cosas de Dios, Él cuida de tus cosas.
Quien tiene el temperamento difícil no debe tener recelo, San Juan tenía un temperamento difícil. Una vez prohibió a un hombre expulsar demonio en nombre de Jesús y Jesús le dijo para que no prohibiera, pues nadie hace milagros en Su nombre y después hablar mal de Él. “quien no es contra nosotros está a nuestro favor” (Mc 9,40). Jesús no predica un relativismo, diciendo que todas las Iglesias son buenas, que todos pueden expulsar demonios en su nombre y crear otras iglesias, pues la única Iglesia que Jesús dijo que es suya es la Católica Apostólica Romana.
Siguiendo el Evangelio, Jesús dijo: Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo. Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que creen en mí, sería preferible para El que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar (Mc 9, 41-42).
Con los demás mucha misericordia, pero conmigo tengo que ser muy riguroso. No puedo pensar que puedo pecar y después arrepentirme y confesar. Dios siempre perdona, pero la naturaleza nunca perdona, por eso necesitamos luchar contra el pecado. La verdadera cura es la liberación del pecado. Hoy, el médico de los médicos quiere darte el Espíritu Santo, que es más importante que Moisés. Cuando Jesús dice se tu brazo te lleva al pecado, córtalo. No se refiere al cuerpo, sino a lo que te lleva, por ejemplo, al adulterio.
El mensaje final del médico de los médicos es: si quieres permanecer curado, aléjate del pecado y llénate del Espíritu Santo. Haz ese propósito y será mejor tu vida. Diga: “os pecados no me dominarán, pues no acepto el reinado del pecado sobre mí y me llenaré del Espíritu Santo”. Toma decisión: “Yo ya quiero pecar más, renuncio al pecado y ya no reinará sobre mí”.
En la comunidad son ejemplos aquellos que son más rigurosos consigo mismo. Quien quiere ser feliz, se aleje del pecado y se llene del Espíritu Santo.
Fray Josué
* Homilía en la Misa de cierre del retiro de liberación y sanación 2009
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