¡Mirad, hermanos, quiénes habéis sido llamados! No hay muchos sabios según la carne ni muchos poderosos ni muchos de la nobleza. Ha escogido Dios más bien lo necio del mundo para confundir a los sabios. Y ha escogido Dios lo débil del mundo, para confundir lo fuerte. Lo plebeyo y despreciable del mundo ha escogido Dios; lo que no es, para reducir a la nada lo que es. Para que ningún mortal se gloríe en la presencia de Dios. De él os viene que estéis en Cristo Jesús, al cual hizo Dios para nosotros sabiduría de origen divino, justicia, santificación y redención, a fin de que, como dice la Escritura: El que se gloríe, gloríese en el Señor (I Cor 1, 26-31).
Esta Palabra es para nosotros los músicos. ¿Quiénes somos nosotros? No somos nada, poco sabios. Luiz Carvalho, un dentista, dejó todo para seguir el llamado del Señor. Hoy, él es músico porque fue débil ante lo que Dios le pidió. “Dios se vale de los débiles para confundir a los fuertes”. Se sirvió de mí para mostrar a las personas que quien hace todo es Él. Si permaneces, en tu esencia, reconociendo que no eres “nada”, Dios puede hacerlo “todo” en tu vida, hará canciones que ni te imaginas. Dios te llama a permanecer en la condición de “nada”, permanecer en le inicio de tu llamado.
Somos nada. En la matemática de Dios “los últimos serán los primeros”. Por eso, nadie puede gloriarse delante del Señor. Es necesaria la unidad entre el cantante y la banda; estos necesitan ser íntimos y admiradores uno del otro. Si permanecemos en nuestra esencia, nos volveremos sabios, santos, justos y libres. Y ese es el perfil del músico.
El músico que recibió esa gracia del ministerio musical, aquel que fue elegido por Dios, por más de que caiga, se levantará y perseverará. Todos tenemos el derecho de errar, pero no tenemos el derecho de permanecer en el error. Somos débiles y erramos, no seimpre tenemos la razón y por la gracia de Dios, inclusive, somos sanados en el escenario mientras cantamos.
Dios quiere llevarnos a realizar cosas que, humanamente, ni pedimos, pero Él nos confió. No dejemos nuestra esencia. Animemos grandes conciertos, pero continuemos animando, también, grupos de oración y pequeños eventos.
Continúa fiel a lo que Dios te pide. Al principio todo era prestado (en la Comunidad Canción Nueva), nada era nuestro. Las personas que hoy ustedes ven ya sudaron mucho. Nada fue fácil, sufrimos, erramos, pero continuamos luchando.
Las situaciones nos marcan. Mi papá, por ejemplo, murió mientras estaba en misión, fue doloroso, pero me ayudó a crecer. No somos nada, sin embargo, Dios nos eligió.
Dunga
Misionero y músico de la Comunidad Canción Nueva









