Muchas personas buscan un significado para sus vidas y desean entender con lo que realmente se identifican en la misión confiada a ellas. Responder a una vocación es asumir un llamado que no oímos ni acertamos en la respuesta marcando con una “x” en la opción que más nos agrada.
Tenemos la seguridad de estar andando en el camino correcto cada vez que vencemos un obstáculo dentro de ese estado de vida, en el cual buscamos fundamentar nuestra vida: sea para el sacerdocio, para el matrimonio o para la vida religiosa.
Nuestro llamado va al encuentro de una necesidad que completa nuestra alma. Las palabras de Juan Pablo II nos aseguran que “La semilla de una vocación existe en el corazón de cada joven, y esperando solamente por la oportunidad de germinar.” Y como seres espirituales, no podemos identificar nuestro actuar especifico, a no ser por medio de la oración y de las experiencias referentes a las actividades pertenecientes a los que nos atrae.
Como en todas las vocaciones, la vida conyugal también exige compromiso, fidelidad y, por sobretodo, perseverancia.
Creo que solamente sabemos de nuestras afinidades por alguna actividad, cuando nos disponemos a vivir las experiencias y conocemos las responsabilidades pertinentes a aquella ocupación a la cual aspiramos.
El camino vocacional para aquellos que desean la vida conyugal también no podría ser diferente. Existe la necesidad de conocer todo aquello que encierra un estado de vida entre dos personas.
El relacionamiento conyugal nos llama a cultivar el respeto recíproco e invita a la pareja a practicar el “desinstalar” de su propia autosuficiencia. La manera como la pareja manifiesta ese sentimiento dentro de esa relación los ayudará a conducir sus vidas delante de los desafíos de una vida vocacionada. El amor existente entre el hombre y la mujer , lo que es esencial para un casamiento feliz, hace con que la pareja viva la eterna reconciliación, práctica que no se limita sólo a los dos, sino que extiende de manera incondicional a los hijos, frutos de esa vocación, a los cuales los progenitores deben aceptar, formar y educar dentro de la doctrina cristiana.
Las etapas que nos ayudan a identificar si somos llamados o no a la vocación al matrimonio se delinean en los tiempos del noviazgo y el compromiso antes del matrimonio.
En este periodo, las parejas tendrán subsidios suficientes para evaluar la propuesta de una vida de a dos. Para eso, es importante que conozcan la realidad familiar y todo el compromiso y responsabilidad acerca de la vida conyugal por medio de la convivencia con aquellos que ya son casados. La experiencia de esa convivencia les proporcionará una muestra de aquello que comprende una vida en común, compartida en un mismo objetivo, de modo a fundamentar la seguridad de lo que desean vivir.
Conocer los preámbulos de la vida conyugal, no significa vivirla de manera íntima, con el propósito camuflado sólo en la satisfacción del libido. De la misma forma que el joven vocacionado al sacerdocio no celebra la Santa Misa antes de su ordenación, la persona vocacionada al matrimonio no tiene porque vivir una experiencia para la cual ella no está preparada para asumir, teniendo en vista las responsabilidades y el compromiso referentes a la plenitud de ese llamado.
El sacramento del matrimonio nos pone la investidura de la gracia para una nueva etapa que asumimos, en un camino de santidad, en el que marido y mujer se forman mutuamente. En esta jornada, podemos contar con la ayuda de nuestro cónyuge para la realización y el cumplimiento de este llamado.
La pareja vocacionada al matrimonio es, de esta forma, invitada para formar una familia, Iglesia particular, formando con aquella persona una sola carne, con la cual recibirá la investidura del sacramento, que los unirá para un propósito que será realizado en conjunto. Todavía, sin la abertura del corazón, por medio de una vida de oración, no será posible entender con convicción la real importancia de esa vocación, a la cual, solamente con el auxilio de Dios, seremos capaces de cumplir.
Dado Moura
Consagrado de alianza dela Comunidad Canción Nueva









