Los amigos nos ayudan a ver

26/08/2009

Una niña sentada a los pies de su madre, y ésta bordando un paño, viendo de abajo, la costura, la niña estaba confusa, pues veía un enmarañado de hilos de varios colores, sin sentido, no conseguía entender nada. Incomodada preguntó: ¿qué está haciendo mamá con tanta atención con ese montón de hilos? No estoy entendiendo nada”. La madre responde: “estoy haciendo un lindo bordado para adornar tu pieza”. Inmediatamente retrucó la niña: “no quiero ese dibujo feo”. La madre, con toda la calma: “levántate del suelo y siéntate a mi lado, para que pueda ver de arriba, pues de arriba se ve diferente” Entonces ella pudo ver un lindo arco iris con todos los colores.

De arriba las cosas se ven diferentes. Cuántas veces estamos exactamente como esa niña, mirando sólo las cosas sólo del suelo. Juzgamos las cosas y a las personas por lo que vemos o por los que nos dijeron. Así no tenemos la visión verdadera de la realidad y, por eso, muchas veces, abandonamos un sueño, un proyecto. Todo eso porque no decidimos ver las cosas de arriba. Necesitamos distanciarnos para ver las cosas mejor, ver los detalles y entender el contexto.

Necesito de lentes especiales para ver lo real y no quedarme con las apariencias, los prejuicios. Pues, lo esencial es invisible a los ojos (El Principito). Es necesario ampliar nuestra visión, pues ni todo lo que reluce es oro, como ni todo lo que brilla es precioso. Percibo lo cuanto mi visión limitada me dificulta, pues veía una parte y no el todo. Dios nos sorprende, pues no ve como todo y no como parte, por eso nos ama. Las lentes son frías, no nos permite ver por dentro, por eso necesitamos de lentes humanas y confiables.

Hoy yo busco ver las cosas de arriba, no me contentaré con mi visión, con mis conceptos limitados. El amigo verdadero siempre nos ve en la medida cierta, no nos esconde la verdad ni mascara las cosas. Puedo decir que mis amigos son mi segunda visión, y ven mejor que yo. Cuanto más diferente el amigo, mejor es, pues en la alteridad, en la diferencia, muchas veces, descubro que las diferencias no son barreras, sino riquezas.

Amplia, Señor, mi visión, sana mi miopía, concédeme lentes de verdad y de caridad. Dame verdaderos amigos: “amigo fiel es una poderosa protección: quien lo encontró, encontró un tesoro” (Eclesiástico 6, 14-17).

Si andas viendo poco, buscas a tus amigos. Ver solo es pobre. Es muy bueno saber que puedo dividir o sumar mi visión con los amigos, son “mi segundo corazón”. Es bueno saber que no estamos solos. Procura ampliar tu visión, no tengas miedo de los demás.

Y a los amigos: gracias por hacerme ver mejor. Muchas veces los amigos se ausentan para que yo pueda ver solo. El respeto es fundamental para la amistad, por medio de ellos tu consigues sacar las vendas del orgullo de los ojos.

A los amigos que me ayudan a ver, gracias

Mi bendición amiga

Padre Luizinho
Comunidad Canción Nueva

Comentarios