Dios quiere producir una generación de hombres y mujeres nuevos. Sabiendo de esto el demonio quiere exterminar la riqueza de la humanidad: la juventud. El quiere exterminarla mediante el sexo desordenado, la bebida, las drogas y todas las consecuencias que estos traen.
Talvez tú hayas entrado por esos caminos errados. ¡Vuelve! Haz una buena confesión. Recomienza todo de nuevo. Tú eres capaz de permanecer en la gracia de Dios. Es necesario ser coherente. El Señor te dará fuerzas para superar, pero es necesario fuerza de voluntad: decisión. Esto te corresponde a ti.
Para que acontezca el sacramento de la Eucaristía, necesitamos colocar el pan, el vino y la palabra del sacerdote: Esta es nuestra parte. Si no la hacemos, el Espíritu Santo no tiene como realizarla (Eucaristía). Solamente cuando el padre proclama las palabras de consagración es que el Espiritu Santo puede entrar en acción y realizar el milagro de la Eucaristía.
Es eso que sucede en nuestro camino de santificación: cuando tu pones decisión, el Señor pone su poder. Dios Padre no quiere hacer nada solo, y nosotros no logramos hacer nada solos. Es necesario unir los dos elementos de esta jornada maravillosa, el querer del Creador con nuestra decisión.
El Todopoderoso quiere hacer de nosotros semillas de una nueva generación. Si entramos con nuestra decisión, el querer de Dios se realiza.
Sin nuestra parte, nada se realizará. Dios quiere. Tú decides.
¡Dios te bendiga!
Tu hermano,
Monseñor Jonas Abib
Fundador de la Comunidad Canción Nueva









