Jesús es aquel que, en nuestra vida, transforma el agua en vino. El no cambio el agua en vino sólo una vez: Jesús es aquel que transforma, continuamente, las aguas de tu vida en vino. Vino que trae alegría, felicidad, que hace fiesta.
Jesús tiene todo el poder y quiere ver a sus hijos realizados, contentos, felices. Muchas veces tú hasta puedes pensar que la voluntad de Dios es que sufras, pases necesidad, seas miserable, vivas enfermo, triste, en depresión. Pero es justamente lo contrario. Dios quiere a sus hijos realizados.
Nuestra vida cristiana ya tiene su porción de sufrimiento, de dolor. Problemas y dificultades son cosas inherentes a la propia vida. Pero, justamente con la fuerza, con el entusiasmo que viene de Dios, tú enfrentas todo esto y continuas tu camino con alegría, fuerte, realizado, como hijo de Dios.
Es así que el Padre te quiere. ÉL no quiere a sus hijos infelices, enfermos, tristes, frustrados, arrastrados por la vida.
Dios te bendiga,
Monseñor Jonas Abib
Fundador de la Comunidad Canción Nueva









