Algunos años atrás , cuando era necesario hacer una investigación escolar, el lugar mas indicado era la biblioteca. Buscar el tema de mi investigación en varios estantes de libros, hojear decenas de libros, transcribir o hacer copias de algún contenido para iniciar un trabajo son cosas del pasado. Muchos de nuestros niños jamás entraron en una biblioteca con ese objetivo. La Internet cambió el ritmo de vida de las personas más viejas y se incorporó sin que lo hayamos percibido al cotidiano de la nueva generación.
De acuerdo con la estadística del Netcraft de junio de 2009, están a disposición delos usuarios mas de 238 millones de portales, que son grandes fuentes de información y entretenimiento.
Con tantas posibilidades de elección de contenido, crece también, de manera proporcional, la preocupación de padres y educadores en relación de lo que esta siendo visitado por los hijos. Para esto, hay muchos programas que auxilian en el filtraje de contenidos impropios, pero sabemos que cuando hay interés en romper una regla, otras posibilidades son creadas.
El acceso a la web dejó de ser una exclusividad de las computadoras. Los teléfonos celulares, hoy, son equipos multifuncionales en el sentido más amplio de la palabra. Por intermedio de esos aparatos es posible ver TV, fotografiar, filmar, escuchar música y navegar por la Internet. De esta manera, si hay algún computador con programa de restricción en casa, el celular es la salida para quien desea romper o burlar normas.
Como todo utensilio, la Internet puede ser utilizada tanto para el bien como para el mal. Y para no permitir que alguien venga a naufragar en ese océano de información, una opción seria la concienzación de los objetivos que se pretende alcanzar, cuando la persona se dispone a navegar en la red.
El conocer nos transforma y trae vida por medio de una nueva perspectiva. Así, el contacto con la información favorece, a cada uno de nosotros, a la apertura o aprendizaje, y como resultado nos trae la transformación de nuestra conciencia.
Contenidos pornográficos, de bajo nivel o de informaciones irrelevantes nos dejan como herencia el vicio de un vocabulario vulgar o de hábitos impropios, tanto para jóvenes como para adultos.
Delante de una necesidad de una navegación segura cabe a cada uno de nosotros, internautas, celar por aquello que estamos absorbiendo como conocimiento. Pues nuestros hábitos reflejan aquello que acostumbramos acoger.
Para los formadores de opinión, responsables por el mantenimiento de una pagina web, el desafío es volver su contenido relevante al punto de destacarse entre los demás por su importancia, contribuyendo con el desenvolvimiento de la formación humana y con la credibilidad de las informaciones contenidas en este granero virtual. De esta manera, aseguramos la libertad de la navegación para todos los que entendieron el verdadero propósito de la red mundial de computadores.
Un abrazo,










