El sueño de Dios para mí

15/07/2009

A veces tenemos tantas exigencias para con Dios, que hablamos tanto cuando hacemos nuestras oraciones que no le dejamos que él también hable con nosotros.

¿Vamos a hacer la diferencia hoy?

Pongámonos en la presencia del Señor no en una actitud de exigencia sino, de generosidad: ¿Señor, que quieres de mí? ¿Qué quieres que haga? ¿Cuál es tu voluntad para conmigo en este día?

Esperemos la respuesta del Señor. Esta experiencia de buscar en Dios direcciones para nuestra vida, es fantástica, porque asegura nuestra permanencia en él, conforme a su voluntad para nosotros.

“Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.” (Jn 15,10)

Cuanto más generosos seamos con el Señor, más experimentaremos la misericordia de Dios en nuestras vidas.

Despojémonos de nuestros sueños para vivir el sueño de Dios, “porque la mayor alegría de Dios es ver realizarse en la vida de sus hijos aquello que él soñó para cada uno de ellos.”

“Señor, yo me despojo de mis sueños, para vivir Tu sueño para mí. Heme aquí, Señor, libre, para hacer tu voluntad.

Jesús, yo confío en ti

Luzia Santiago
Comunidad Canciń Nueva

Un comentario para “El sueño de Dios para mí”

  1. Dejar siempre duele at Canción Nueva Dice:
    15/07/2009 às 17:07

    [...] a ellos. Ese es el secreto: encarar la búsqueda por la santidad y el deseo de responder a la voluntad de Dios como un desafío. De ese modo, nada ni nadie podrá [...]

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