“Porque hasta los cielos se eleva vuestra misericordia. Y hasta las nubes vuestra fidelidad.” (Sal 57, 11)
Nuestro Dios es un Dios misericordioso. Él espera que también nosotros seamos misericordiosos con los demás. Cuando le preguntaron a Jesús, ¿quién es mi prójimo? El Señor respondió con la parábola del Buen Samaritano (cf Lc 10, 29-37). Esta parábola no es un cuentito narrado por Jesús al respecto del amor. Es una parábola mesiánica, pues habla al respecto de Jesús, el Mesías, que vino a salvarnos.
Quiero darte una receta muy simple, pero muy eficaz. Es lo que nosotros llamamos de “Rosario del Amor”, porque en esta manera de rezar, repetimos varias veces: “Señor, que yo ame…” (Aquí decimos el nombre de la persona a quien nos es difícil amar y por quien necesitamos rezar). Los efectos tú mismo lo vas a experimentar. Esta manera insistente de rezar transforma, tanto nuestro corazón como el de la persona por la que rezamos.
Rosario del Amor
En el inicio: Credo
En las cuentas grandes: “Ámense los unos a los otros como yo les he amado.”
En las cuentas pequeñas: Señor, que yo ame…(Decir el nombre de la persona)
En el final: Una Salve
Monseñor Jonas Abib
Fundador de la Comunidad Canción Nueva










01/07/2009 às 02:02
Hola!! Los saludo desde la cd. del sol Hermosillo Sonora!! Espero esten bien…. me encantaria que amplaran este rosario con jacularorias y oraciones, letanias, etc…. me parece muy bella oracion…
mis cordiales saludos … Dios los Bendiga….
y animo!!
¡A la Lucha con Maria por Jesus Eucaristia!