Desafiando la malicia: Amistad entre hombres y mujeres

13/07/2009

En medio de un mundo de realidades tan difíciles, corremos el riesgo de que poco a poco, nos dejemos llevar por las ideas y concepciones que nos envuelven. Hay una malicia establecida sobre todas las realidades, pero principalmente en los relacionamientos. Son pocos los que realmente creen en la pureza y en el desinterés que pueden causar grandes amistades. Si pensamos en la amistad entre hombres y mujeres la situación empeora.

Parece que hay una opinión común sobre la sociedad donde se cree que no es posible que haya un relacionamiento entre personas del sexo opuesto, que no sea lo que no va a llevar a un relacionamiento amoroso o un envolvimiento sexual. En un mar de malicias preestablecidas en nuestra mente, perdemos la oportunidad de crecer y hasta de ser más felices.

“Los doce iban con él, y también algunas mujeres” (Lc 8, 1-2).

Jesús en su humanidad, vivió una realidad de pureza de relacionamiento con las mujeres y pudo experimentar su riqueza. Aún en medio de una sociedad machista que ni las incluía al número de personas, Jesús establece una nueva forma de realcionamiento con las mujeres de Israel. Él fue amigo de María Magdalena, de Marta y María, hermanas de Lázaro, dejó ser marcado y tocado por otras tantas mujeres que se atravesaron en su camino. Él no tuvo miedo de exponerse y de enfrentar una sociedad para vivir la voluntad del padre. Jesús es el primero en vivir la sana convivencia.

Amistad entre hombres y mujeres es posible. Así también la amistad entre casados y solteros, sacerdotes y laicos, religiosas y religiosos, viejos y jóvenes. No podemos dejarnos contaminar por tanta malicia y no experimentar la belleza de vivir juntos en sana convivencia.

Un relacionamiento sano entre personas de sexos diferentes lleva a la maduridad, al crecimiento y a la santidad. Una mujer, sólo con su forma natutal de ser, es capaz de ayudar a un hombre a ser mucho más hombre, a no ser malicioso, agresivo y grosero. Un hombre, por el sólo hecho de ser hombre, es capaz de mostrar a una mujer cuanto ella puede ser femenina, mas cuidada y respetada. La sana convivencia nos lleva a la maduridad que Dios soñó para nosotros desde la creación.

Entonces ¿por qué perdemos tanto tiempo y no vivimos relacionamientos sanos? Tal vez miedos inmaduridad, heridas dejadas por otros relacionamiebtos y toda una serie de factores que pueden llevarnos a no lanzarnos en la novedad que Dios tiene para nosotros. Muchos de estos factores necesitanser acompañados o hasta de ayudacapacitada, para que dejen de ser piedras en elmediodelcamino. No podemos ser ingenuos, ocreernoslos intocables. Para vivr relacionamientos sanos es necesario antes que cualquier cosa maduridad y verdad consigo mismo.

No podemos negar que vivir un relacionamiento puro y sano afectivamente,es enfrentar toda una sociedad que no cree en la pureza y el desinterés. Es enfrentar a cristianos que se dejan contaminar por las ideas del mundo y no consiguen mas percibir la pureza de un relacionamiento sin ants desconfiar. Es vivir un martirio, testimonio, que producirá dolor, sufrimiento, incomprensión, desconfianza, pero que con seguridad nos llevará a la maduridad y a la felicidad en Dios.

No es una misión fácil. Es necesario tener mucho coraje para encarar la forma de pensar de toda una sociedad, y mostrar que es posible, que vale la pena y que existen amistades profundas, puras y sinceras entre personas de sexos opuestos y estados de vida diferentes.

Un dia yo tomé coraje, supere mismiedos y acepté el desafío. El resultado: Soy un hombre mucho mas realizado y maduro por causa de cada una de las mujeres que están y pasaron por mi vida. Amigas que me enseñaron a ver la pureza donde todos ven malicia. Mujers que me hacen mucho mas hombre, sólo por el hecho de ser mujeres. Amigas que me muestraron y enseñaron que es posible la amistad pura y sincera entre un hombre y una mujer.

Yo acepté el desafío y hoy cosecho los frutos de cada uno de esos relacionamientos. Hoy Dios te desafío  a lo nuevo, a entrar en la linda aventura de vivir la sana convivencia. En esta aventura sólo ay un gran riesgo: De madurar y volverte una persona mucho mejor. ¿Aceptas el desafío? No pierdas mas tiempo.

Renan Félix
renan@gercaophn.com

Comentarios