Generalmente cuando se habla de castidad lo primero que viene en mente es que van a decir que tener relación sexual esta prohibido en esta etapa del noviazgo. Pero hoy queremos compartir contigo la experiencia que hacemos en esta espera.
En la realidad actual estamos acostumbrados a oír o vivenciar historias de noviazgos que llegan a un determinado momento en que se pide la “prueba de amor”. Cuando esto suceda es necesario atención y coraje de parar y reflexionar: ¿Qué es el amor? ¿Qué estamos construyendo?
La verdad es que situaciones así exige de nosotros una respuesta de comprometimiento con lo que de hecho es lo mejor para nuestro relacionamiento. Lo importante es resaltar que ni siempre lo mejor es lo que nuestra sensibilidad nos apunta.
Hemos aprendido juntos que castidad no es algo listo que se reza y está resuelto. Hemos hecho la experiencia de un camino, que exige decisión y esfuerzo. En el día en que estamos más sensibles y percibimos que la cosa va a “calentar”, la mejor prueba de amor que podemos dar uno al otro es no ceder a los deseos de aquel instante, pero sí encontrar maneras creativas que nos ayuden a esperar el día y el momento más importante del relacionamiento de a dos: ¡el día del casamiento! Como por ejemplo, escogemos estar con otras personas, salir para tomar un refresco, comer papas fritas, ir al shopping a mirar tiendas (ellas adoran esto), visitar amigos, en fin…hacer alguna cosa que nos guste a los dos).
Castidad no es y no puede ser entendida como una simple prohibición, como ya dijimos, pero sí con un camino de libertad y amor por personas que se decidan por Dios en primer lugar y que están dispuestas a vivir según su voluntad.
Dios bendiga tu elección por este camino que exige decisión y esfuerzo.
Con cariño y oraciones,
Thiago y EdilaineConsagrados de la Comunidad Canción Nueva










