¿Por qué pensamos y hablamos mal del prójimo?

13/07/2009

Ciertamente eso ocurre porque hay algo de enfermo en nuestro interior. Por eso, hace falta reflexionar – iluminados por la luz del Espíritu Santo – sobre cuáles son las causas que nos mueven a pensar y hablar mal de los demás.

Seguramente el orgullo es la principal razón. Quien es humilde reconoce sus errores y el orgulloso tiene necesidad de justificarlos, disculpándose, sobre todo, convenciéndose de que los demás actúan como él, pero, lo hacen mucho peor. De esa forma, focalizamos a las personas con lentes deformadas, teniendo como base nuestros propios defectos. Si nosotros somos pretenciosos tenemos dificultad en aceptar la posibilidad de que alguien pueda querer ayudar de forma auténtica; si somos falsos, tenemos dificultad en creer en la sinceridad del prójimo y así sucesivamente.

Cuando somos verdaderos con nosotros mismos y tenemos el coraje de colocar toda nuestra vida y miserias bajo la luz de Cristo, nuestras reacciones pasan a ser reflexionadas, pues adquirimos fuerzas para combatir nuestras malas inclinaciones. Ese ejercicio cotidiano nos torna más comprensivos con las personas y nuestra tendencia a juzgar, a condenar y a criticar a nuestro prójimo, poco a poco, va disminuyendo.

Pidamos al Espíritu Santo que venga a socorrer nuestras debilidades, para que podamos ser cada vez más imagen y semejanza de Dios.

Jesús, confío en ti,

Luzia Santiago
Comunidad Canción Nueva

Comentarios