¿Mis actitudes apresuran la vuelta de Cristo?

08/07/2009

Mi destino como hombre está escondido entero en el destino de Cristo. Somos hijos de Adán, pero nuestro destino no es el de Adán. Somos llamados para ser el Cristo, Él es la tierra prometida, aquello que necesitamos anhelar. Cuanto mas salgo de mi condición de Adán, más liviano voy quedando y alcanzando mi condición de cristiano. Yo no espero a Cristo de brazos cruzados, yo lucho para que el futuro sea anticipado ahora en mi vida, lo que Cristo vivió.

Yo soy invitado para vivir, ahora, lo que me deja mas puro, más santo, con eso estaré mas liviano. San Pablo hace la distinción de las obras de la carne y de las obras del espíritu, lo que él hace es la dimensión “adámica y Cristica”. Toma aquello que es humano y revístelo de luz en ti. Dios nos da la gracia de iluminar nuestra vida.

Cuantas veces reducimos nuestro Cristianismo a una experiencia pequeña. La peor cosa de la religión es cuando la transformamos en una cosa mundana, cuando nos olvidamos de la transcendencia que ella necesita sugerir. El Cristianismo me llama al equilibrio de ser un hombre en la tierra, pero tener la cabeza en el cielo; es para lo alto que necesito vivir.

La Iglesia tiene la misión de anticipar lo que es eterno, por eso nosotros no anunciamos el pecado de Adán, sino la resurrección de Jesús. Mirar para el pecado de Adán, sin mirar la resurrección de Jesús, es vivir en desesperación.

¿Qué andas escogiendo para tu vida? Tus amistades, de relacionamientos, de cultura,  ¿te elevan o te hunden? Existen personas que sufren horrores, porque tienen un noviazgo o amistades que son causas de caídas.

¿Para qué estar perdiendo el tiempo en infidelidades, si puedes ser fiel? ¿Por qué pierdes el tiempo en vicios, si puedes tener una vida saludable? El destino de Cristo es el destino de todos nosotros: Nuestro destino es la ascensión.

Si aquel programa de televisión te está haciendo mal, ¡déjalo! Muchas veces el programa que vemos nos hace caer, nos recuerda que somos Eva y peor: nos hace ser Eva. ¡No! ¡Nosotros somos Cristos! ¡No permitas eso! ¡Corta por la raíz! Hoy, estás invitado a elevarte. Ser cristiano es eso: Ser Jesús nuevamente. “Somos, Señor, tu iglesia, que aguarda y apresura tu vuelta gloriosa.”

La cara con la que despiertas, con sonrisa o sin, ¿es una cara que apresura la vuelta de Cristo? Jesús pasa por nuestro rostro, por nuestro abrazo, pasa por nuestro cuerpo. Donde existe un cuerpo perezoso, en él el diablo decansa, Dios trabaja en el cuerpo que trabaja y sonrie en el rostro que sonrie.

Si luchas por aquello que es bueno, nunca estarás en el error. Dios es bueno, nosotros todavía no lo somos, pero lo podemos ser. Anticipa la vuelta del Señor, Él volverá en el momento en que decidimos que él se manifieste en nosotros. Necesitamos mirar para lo alto, no tengas una mirada de gallina que mira hacia abajo, ten una mirada de águila que mira hacia lo alto. Es para arriba que necesitamosmirar.

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P. Fabio de Melo

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