Una Carta de Amor

12/06/2009

Por: Tomado del artículo Ser alcanzados por el amor de Dios del Pbro. José Martínez Colín

Recibí el relato sobre una supuesta carta que el Señor nos envía, donde se muestra ese amor que san Pablo experimentó. Así dice:

Hoy me senté en la mejor de mis estrellas y pensé en ti, solo en ti. Así que decidí escribirte una carta y, ¿sabes por qué?

Porque te Amo. Por eso hice un mundo, donde pudieras estar, hasta que llegara el momento en que vivieras junto a mí; en ese mundo puse la belleza en una flor, puse tierra y semillas para que pudieras comer, puse el cielo y le di el día y la noche, En el día puse un sol para que sintieras el calor de mi Amor; hice la noche para refrescarte; puse la oscuridad y en ella la luna y las estrellas para que supieras que en la penumbra hay belleza aunque no se ve. Hice todas las estrellas para ti y por amor a ti.

Puse un inmenso mar hermoso con todo y animales, muy diferentes de forma y color para que te agradaran.

Pensé que te aburrirías si todo fuera del mismo color, por lo que a las plantas les di el verde, al día el azul, a la noche el negro, a las estrellas su brillo, el arco iris los reuní todos y hasta a tus ojos les di también un bello color.

Permití el mal para que pudieras conocer el bien, y para que lo vencieras puse en tu corazón bondad, amor y también perdón.

Pensé que no podrías estar solo, y los hice pareja, para que se amaran e incluso que de su amor pudiera Yo dar la vida. También pensé que no me entenderías, y te di inteligencia.

Estaba Yo feliz, pero luego sentí decepción: cuando creíste que yo no existía, que todo tenía una explicación científica, y claro que la tiene, porque Yo la puse para que pudieras entenderme con mayor facilidad.

Y como te Amo, además de enviarte muchos regalos -que la mayoría ignoras-, de vez en cuando permito un problema, que es un regalo para que aprendas a crecer. Pero aunque te di ojos, no ves y dudas de mí.

Y aunque te di buenas semillas, preferiste sembrar odio, egoísmo, frialdad y las dejaste crecer. Te pedí que las cortaras y no quisiste porque vives en tu mundo material.

Todo el tiempo pienso en ti y te hablo, pero te haces sordo y decidí escribirte esta carta para recordarte que Te Amo. Si me has hecho daño, te perdono, yo también siento, y ¿sabes? te pido que me recibas en tu corazón, y encuentres en mí consuelo, paz y tranquilidad.
No olvides que siempre te espero, sabes quien soy: ¡Soy el Amor!

Fuente: ALMAS

Un comentario para “Una Carta de Amor”

  1. La alegría de ser amado at Canción Nueva Dice:
    12/06/2009 às 19:07

    [...] recordar a un grupo de jóvenes que nos acompañan siempre: son los seminaristas: Jóvenes Dios les ama mucho, pero cuidado, porque el demonio también les odia mucho.  No hagan como yo, es decir, convertirse [...]

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