Ser libre es asumir lo que eres

02/06/2009

“Entonces Jesús les dijo: “Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios”. Y ellos quedaron sorprendidos por la respuesta. “(Mc 12, 17)

Jesús nos enseña hoy a ser coherentes en el cumplimiento de la ley. Esto no se refiere a la ley del mundo, sino a la de Dios. La fidelidad nos santifica y esto es lo que agrada al corazón de Dios.

Cuando Jesús dice que demos al César lo que le pertenece, es para que estemos libres del yugo de este mundo para que no seamos subyugados por la ley. El Señor nos enseña que es necesario caminar en libertad, de tal manera, que nada ni nadie pueda interponerse en nuestro seguimiento de Cristo, dondequiera que Él vaya.

La expresión “”Den al César lo que es del César” se puede traducir en muchas situaciones de mi vida: en el trabajo, en mis relaciones personales, dentro de mi comunidad, en mi familia. Para mi esto está muy claro: no debo retener para mi, aquello que le pertenece a otra persona, como tampoco puedo codiciar aquello que me es ajeno.

Por ejemplo, si pensamos en los dones espirituales; aquellos que están dotados de muchos dones es necesario darles las alabanzas que les son debidas. Es más bonito alegrarse con las riquezas de los demás que codiciar lo que les pertenece. Esto quiere decir, dar al otro lo que es suyo, y así en todas las demás situaciones.

Es necesario que camine en mi vida con verdad, aceptando lo que soy y lo que tengo, reconociendo lo que los demás son y tienen. Esto es “dar al César lo que es del César”

Dar a Dios lo que es de Dios, es reconocer de donde vine, para qué fui creada y por qué fui llamada. Hoy estoy llamada a dar a Dios las primicias de mi vida de oración, de mi llamado, dar a Jesús el primer lugar de mi vida, de mi vocación.

Ante toda y cualquier situación, debo hacer el proceso de reconocimiento: qué es del César y qué es de Dios y colocar a cada uno en el lugar que cada cual merece.

Bendito sea Dios.

Ritinha
Misionera de la Comunidad Canción Nueva.

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