Si somos puros vemos lo que Dios nos trae de mejor, así viviremos una buena relación , pues la impureza desfigura nuestras relaciones. Cuando en el noviazgo o en el matrimonio, uno da espacio a la impureza, se distancia de Dios.
Una vez, escuché a alguien decir que el sexo es como un picazón que tenemos en alguna parte del cuerpo. Después recordé a un muchacho que tenía una mancha blanca en la pierna, que rascaba siempre y se transformó en herida y, en poco tiempo, se transformó en un enorme forúnculo. Fue percibido por la familia y lo llevaron al médico. El médico al posicionarse a respecto dijo que había que apuntar la pierna, pues ya se había convertido en un tumor. Después llegó a fallecer por consecuencia de aquel tumor.
Aquel picazón desfiguró al muchacho, le lquitó la pierna y la vida. Así puede suceder en nuestras relaciones. Muchas veces, pensamos que no hay nada de malo en vivir algunas pequeñas relaciones equivocadas pero poco a poco puede llevarnos a la muerte. Podemos también no morir, pero aquella persona que era para ser nuestro marido o nuestra esposa, acaba no siendo, por haber vivido relaciones equivocadas.
Existen dos miedos en las personas que quieren tener a alguien en sus vidas: el primero, es morir sin haber encontrado a la persona adecuada o perder a la persona con quien ya se convive. El segundo, miedo de estar al lado de la persona con quien no se debía estar. ¿Quieres saber qué debes hacer para encontrar a alguien para ti? ¿Quieres saber, si la persona que está a tu lado es la que debía estar a tu lado?
Cuando Dios creó al hombre ya dijo que no era bueno que el hombre viviera solo y que le daría una compañera. Si no tienes a tu esposa o a tu esposo como tu mejor amigo, algo errado existe. Quien entra en tu vida para ser tu marido o esposa tiene que ser traído por Dios.
Hace falta conocer bien a la persona sin saltar etapas del noviazgo, yendo ya a la cama antes de conocerse, dando el cuerpo sin conocer ni siquiera el nombre del otro o de la otra.
Gente con 20 años de casado no se conoce totalmente, ¿imagina los que se encuentran hace nada más que un mes?. Espera que te pruebe que tú eres la única para él o el único para ella. No te cases con un traidor, pues nadie se vuelve traidor, generalmente ya lo era antes de casarse. Conoce primero a la persona de lo contrario corres el riesgo de ser traicionado.
Si te casas, pensando en separarte, ciertamente, tu casamiento no llegará a un final feliz. Hace falta temer a Dios, es decir, dar a Dios su lugar de Dios.(Você não pode enganar ninguém! Se você não tem coragem de terminar um relacionamento, hoje, porque pensa em se separar se o casamento não der certo, provavelmente seu matrimônio não dará certo. Você precisa temer ao Senhor, dar a Deus o lugar que é d’Ele.)
Yo siempre converso con mi mujer. ¿Tú tienes coraje de contar todas las cosas a la persona con quien convives? ¿Coraje para decir tus frustraciones, pecados y tentaciones? Compartiendo todo con mi esposa, pude conocerla sin antes irme a la cama con ella. Fuimos conociéndonos mejor, sin quemar etapas.
Aprende a conversar con tu novio/a, pues sólo amamos a quien conocemos. Vas a conocer en Dios la persona que es para ti. Es imposible a los ojos del mundo un amor puro entre hombre y mujer, pero para el cristiano el amor es ley. Los cristianos eran reconocidos por el amor que tenían uno por el otro. Nosotros necesitamos también ser reconocidos por el amor, tanto en el noviazgo como en el matrimonio.
Ese deseo loco que sientes de encontrar a alguien es la confirmación de que Dios tiene alguien reservado para ti.
Márcio Mendes
Consagrado de la Comunidad Canción Nueva









