El dolor pasa

11/05/2009

La prueba ligera y que pronto pasa, nos prepara para la eternidad una riqueza de gloria tan grande que no se puede comparar” (2 Corintios 4,17).

Para cada problema nuestro, Dios tiene un propósito, pues, Jesús nos advirtió que encontraríamos persecuciones en el mundo y que por eso deberíamos ser valientes (Cf. Jn 16,33). Nadie está ajeno al dolor, a los sufrimientos y a los problemas de la vida.

Nuestra vida está llena de conflictos. Cuando conseguimos solucionar uno, enseguida aparece otro para ocupar su lugar. A veces, no son grandes, mas todos contribuyen para nuestro proceso de crecimiento.

Desde niña, oía un dictado que decía: “Lo que no viene por el amor, viene por el dolor”. Creo que Dios saca provecho de los problemas para atraernos a Él. ¿Ya has percibido que siempre cuando somos sometidos a pruebas, nos apresuramos a buscar socorro en Dios?

Mis experiencias más profundas de intimidad con Dios ocurrieron exactamente cuando estaba con el corazón destrozado, sintiendo un inmenso dolor.

En los momentos dolorosos solemos pronunciar oraciones más auténticas, siendo totalmente sinceros ante Dios. Las pruebas nos obligan a mirar hacia Dios Padre, depender de Él y no de nosotros mismos.

Seguramente, Nuestro Señor podría haber evitado que pasásemos por diversos problemas, pero nos ha permitido vivirlos a fin de que nos acercásemos a Él. ¡Porque de todo mal Dios extrae un bien más grande!

Sin embargo, hay un gran secreto para que uno consiga mantenerse paciente durante el momento de la prueba: Recordar que el dolor pasa. En dichos momentos, la peor hipótesis es mirar solamente para nuestro interior, pues probablemente nos quedaríamos deprimidos. Pero, si miramos a Jesús, en Él descansaremos de nuestros yugos.

De modo que, por medio de las pruebas, nuestro carácter va siendo forjado y así vamos tornándonos semejantes a Nuestro Señor Jesucristo. Esta es la intención de Dios: hacernos semejantes a Su Hijo Jesucristo a través de las mismas experiencias que Él vivió: tentación, soledad, desprecio, críticas.

Lo mismo que ocurre con una piedra bruta de mármol que va siendo esculpida por el artista hasta que adquiera la forma deseada, también sucede con nuestras vidas: vamos siendo esculpidos, modelados en nuestro carácter hasta que nos tornemos una obra maestra.

La prueba ligera y que pronto pasa, nos prepara para la eternidad una riqueza de gloria tan grande que no se puede comparar” (2 Corintios 4,17).

No podemos darnos por vencidos, sino que debemos ser pacientes y perseverantes, aprovechando cada situación para confiar cada vez más en Dios y madurar.

Simoni Cavazanni
Comunidad Canção Nova

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