La vida en comunidad es siempre una conquista, exige de cada uno de nosotros, muchas veces, mucho sudor y muchas lágrimas. Pero es una vida repleta de grandes alegrías, entusiasmos y encuentros con los demás.
Para que una vida comunitaria sea cada vez más dinámica, creativa, llena de novedades y encantamiento entre los hermanos, es necesario que cada día me predisponga interiormente a conocer más a Jesús, buscando configurarme día a día con su persona.
Jesús debe ser el centro ordenador de mi vida y de mis relacionamientos. Se hace necesario conocer a la persona de Jesús, su temperamento, su manera de hablar, su trato con las personas. Observar la forma en la cual Jesús trataba a los pecadores, observar y ver al Jesús que no hizo diferencia alguna entre las personas, un Jesús que era libre para amar y manifiestar sus gestos de amor.
Se cada día me dispongo a conocer un poco más a Jesús, voy configurándome a su persona y, con toda seguridad, voy a comprender más, voy a amar más, voy a tener más paciencia, voy a creer más en aquellos que conviven conmigo, que trabajan conmigo, que comparten conmigo el mismo sueño, el mismo ideal, el mismo carisma.
Conociendo un poco más a Jesús, es imposible no cambiar, es imposible no querer ser mejor. Conocer a Jesús es el camino para quien quiere conocer y amar mejor al hermano.
Con cariño
Ritinha
Misionera de la Comunidad Canción Nueva, miembro del equipo vocacional









