¿Estas escondiendo algún regalo?

29/05/2009

¿Son los regalos que Dios te ha dado para ser guardados para ti mismo (es decir, escondidos)? La lámpara en el pasaje del Evangelio de Marcos 4:21-25 es la luz de Cristo dentro de ti. Cada regalo bueno que has recibido — tus talentos, tu dinero ganado con sudor, tu sabiduría, tu hogar, etc. — es un rayo de la luz de Cristo que brilla hacia el exterior a partit de ti mismo.
¿Por qué escondemos a veces nuestros regalos? Es porque pensamos que ellos no son lo suficiente — lo suficientemente buenos, no suficientemente preparados, o no suficientemente  humildes como para mostrarlos a los demás y permitir que brillen.,
¡Somos cofres de tesoros,  llenos de regalos! Compartir estos tesoros requiere exponerse así mismos, abrir la tapa de la canasta y permitir que los demás miren dentro, escojan y utilicen los regalos que puedan beneficiarlos. Nosotros no podemos hacer mucho por el reino de Dios sin exponer lo que naturalmente queremos proteger. ¡Jesús expuso su espalda a los latigazos, su cabeza a las espinas, y a su cuerpo al dolor de la cruz, porque él TE AMA! ¿Estás dispuesto a exponer la  presencia de Jesús que esta dentro de ti, compartiendo sus regalos, para que los demás puedan descubrir que Jesús los ama, también?

Podemos aprender de la serpiente. Para reproducirse, una madre serpiente debe calentarse, así que ella se tiende en piedras a la luz del sol. Esto es un riesgo inmenso, porque hay halcones que la rodean por encima buscando que comer. Nosotros, también, debemos correr el riesgo de tendernos abiertos a la Luz del Hijo de Dios donde las personas nos pueden ver, para que podamos reproducir el amor que él nos ha estado dando.

Exponer la luz en nosotros significa compartir nuestros regalos aún cuando es inconveniente. Significa ofrecer nuestros regalos a los demás aún cuando tiene como resultado el rechazo y la ridiculez. Significa que cuando somos lastimados al entregarnos abiertamente, en vez de cerrarnos y escaparnos, escogemos llegar a ser más fuertes en nuestro don de amar a los demás incondicionalmente.

Cuándo compartimos nuestro talento, compartimos a Jesús. Uno de los regalos más grandes que recibimos es la presencia verdadera de Jesús en la Eucaristía, y cuando permitimos que los demás experimenten su presencia verdadera dentro de nosotros, nosotros llegamos a ser la Eucaristía para ellos.
Jesús no bromeaba cuando él dijo: “Escuchen con cuidado…. Porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene”. Todos tenemos regalos, pero si nos comportamos como quienes no lo tienen, estos llegan a ser inútiles e ineficaces; y los perdemos.
Por otro lado, “En la medida con que ustedes midan, se usara para medir lo que reciban, y se les dará mucho más todavía”. Cuanto más generosos somos compartiendo con los demás, más crecemos en nuestro talento. ¡Sin embargo, ningún beneficio a nosotros mismos es tan impresionante como ver a los demás recibir a Dios por los regalos que compartimos!

Terry A. Modica

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