Dejemos que resuene en nuestra alma el anuncio que es el centro de la fe cristiana. Jesucristo resucitó verdaderamente. ¡Aleluya! Esa es la buena noticia, que nunca envejece, siempre es nueva. Sólo la fuerza de la resurrección es capaz de llenar nuestra alma de alegría verdadera, pues es la orden del propio Cristo resucitado, que viene a nuestro encuentro: ¡Alégrense!
De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó, diciendo: “Alégrense” (Mt 28,9a).
Nada puede ser más grande en la vida que la alegría de la resurrección. Talvez hoy el miedo esté rondando tu vida, pero el Señor, también, nos da esta orden: “No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán”(Mt 28,10).
Jesús, llena nuestro corazón de una profunda y verdadera alegría.
¡Jesús, yo confío en ti!
Luzia Santiago
Comunidad Canción Nueva









