¡Jesús resucitó verdaderamente!

23/04/2009

Tengo una noticia para darles: ¡Él está vivo. Jesús mató a la muerte!

La muerte fue vencida por Nuestro Señor Jesús. No podemos permanecer con tristeza en el corazón.

“Informado por el centurión, entregó el cadáver a José. Este compró una sábana, bajó el cuerpo de Jesús, lo envolvió en ella y lo depositó en un sepulcro cavado en la roca. Después, hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro. María Magdalena y María, la madre de José, miraban dónde lo habían puesto” (Mc 15, 45-47)

Las mujeres vieron y fueron con la última visión de Jesús sepultado. Volvieron con gran tristeza en el corazón. Se quedaron con aquel sentimiento en el corazón y con el deseo de que aquella noche pase pronto para que fueran de nuevo al día siguiente a darle el último tributo, ungirle los pies. Sus preocupaciones eran: ¿quién va a mover la piedra ? Nosotras no tenemos fuerzas para eso. Pero confiaron en la providencia.

“Pasado el sábado, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a visitar el sepulcro. De pronto, se produjo un gran temblor de tierra: el Ángel del Señor bajó del cielo, hizo rodar la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella. Su aspecto era como el de un relámpago y sus vestiduras eran blancas como la nieve. Al verlo, los guardias temblaron de espanto y quedaron como muertos. El Ángel dijo a las mujeres: “No teman, yo sé que ustedes buscan a Jesús, el Crucificado. No está aquí, porque ha resucitado como lo había dicho. Vengan a ver el lugar donde estaba, 7 y vayan en seguida a decir a sus discípulos: “Ha resucitado de entre los muertos, e irá antes que ustedes a Galilea: allí lo verán”. Esto es lo que tenía que decirles” ( Mt 28, 1-7).

Las mujeres y los discípulos se olvidaron completamente de lo que Jesús había dicho, que resucitaría.

En la Vigilia Pascual el Evangelio nos lleva a mirar el sepulcro que está vacío. Cuando leemos en el Evangelio que el sepulcro está vacío, la respuesta debe ser: “¡gloria a Dios!”. Lo que Dios prometió está cumplido y hay una seguridad, pues también nosotros resucitaremos un día.

La muerte murió. La muerte que entró en el mundo con el pecado fue vencida. El sepulcro está vacío. Pero no basta que esté vacío, debemos verlo.

Los discípulos no creyeron en las mujeres. Ellos vieron. Nosotros veremos un día. Aquellos que perseveren verán a Jesús.

Nosotros proclamaremos, gritaremos para que el mundo escuche. ¡”Él está vivo!” Los que no creen van a decir que está muerto, ¡pero nosotros proclamaremos que está vivo!.

Jesús volverá y nosotros lo estaremos esperando. Si dijo que iba a resucitar y resucitó. Dijo, también, que va a volver, por lo tanto, va a volver. La muerte murió y nosotros resucitaremos con él.

No sé cómo será en el cielo, pero creo que vamos a bailar, cantar, seremos felices, imensamente felices.

El sepulcro está vacío y Él está vivo. Canta, proclama para que todos sepan: ¡Aleluya! Para la gloria de Dios Padre, ¡Aleluya!

Verdaderamente Él resucitó. ¡Aleluya!

Homilía del Padre José Augusto en la Vigilia Pascual
Comunidad Canción Nueva

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