Huye del pecado

17/03/2009

“Cuando Salomón envejeció, sus mujeres le desviaron el corazón para otros dioses, su corazón ya no pertenecía íntegramente al Señor, su Dios, como su padre David” (I Re 11,4).Salomón se destacó delante de Dios como un hombre sabio, pero aquellos que se juzgan perfectos y santos, llenos de sabiduría, sufren riesgos de caer, conforme nos afirma la Palabra:

“Por lo tanto, quien juzga estar de pie tome cuidado para no caer”(I Cor 10,12).

Salomón, con toda su sabiduría, acabó decepcionando a Dios en su vejez. Al envolverse con sus mujeres, se envolvió también con los cultos paganos que ellas practicaban y, su corazón dejó de ser enteramente de Dios.

Podemos estar muy bien con Dios y ser tentados justamente en nuestra flaqueza: alcohol, drogas o tantas otras cosas.

Siendo así, no podemos perder las primeras enseñanzas que recibimos de la Iglesia. Necesitamos oír la voz del Papa y también de los Obispos y Padres que están conectados a él, sino, correremos el riesgo de quedarnos confusos, teniendo a unos y otros enseñándonos lo que quieran.

Es cómodo para nosotros, buscar las amistades que nos convienen; buscar a quién nos hable lo que queremos oír, pero el peligro de las relaciones así, está justamente en la influencia que ejercen o pueden ejercer sobre nosotros. Sin que percibamos, ellos nos hacen vivir en el pecado también. Por eso, es preferible no convivir con estar personas y ni frecuentar los lugares de pecado que ellas frecuentan.

Hay aquellos que nos ven pasar por dificultades e inmediatamente llegan hasta nosotros y nos incitan al pecado. En la época del desempleo, nos ofrecen medios ilícitos de ganar dinero, nos presentan propuestas tentadoras.

Si recientemente estás saliendo de la drogadicción y aún posees amigos que las utilizan, reflexiona en lo que el Señor nos dice: “No andes con ellos”, ni siquiera si te sientes lleno del Espíritu Santo y te crees capaz de convertirlos.

Salomón, aún lleno de sabiduría, anduvo con los que estaban en el pecado y acabó cayéndo en tentación. Aléjate de las personas que podrían llevarte por otro camino (…) La tendencia de quien está en malas compañías es distanciarse de Jesús. A los pocos, conviviendo con las situaciones de pecado, acostumbrándose a ellas, las personas comienzan a gustar de algunos ambientes, de ciertas músicas, van abriendo excepciones, perdiendo el fervor y, cuando notan, ya están en el pecado. El poder de la tentación nos hace olvidar de todos los mandamientos del Señor; por eso, no quieras hacerte fuerte, pues tú no lo eres. ¡Solamente Jesús es fuerte!

Necesitamos andar con Jesús; o somos de la compañía de Jesús, o somos de la compañía del enemigo. No da para ser parcialmente de Dios, necesitamos ser enteramente De Él.

Padre José Augusto
Consagrado Comunidad Canción Nueva

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