Diez razones para vivir la castidad

02/03/2009

Solteros y casados son invitados a vivir la castidad, no teniendo vida sexual activa antes del matrimonio ni fuera de él, respectivamente.

Te presento diez razones para que quieras vivir la castidad:

1.Para hacer la voluntad de Dios.
2.Para no pecar, y por eso ser feliz.
3.Para que no suceda en tu vida un embarazo indeseado. Tú no serás madre ni padre antes de hora; no tendrás vergüenza de tus padres.
4.Porque no habrá enfermedades venéreas en tu vida.
Tú nunca vas a transmitir a tus hijos una enfermedad contraída por vía sexual. Nunca vas a transmitirles el sífilis o el SIDA.
5.Porque darás un ejemplo muy importante para el mundo.
Aquellos que critican la castidad lo hacen porque no consiguen vivirla. San Agustín decía que aquel que no consigue vivir la virtud critica a los que la viven, exactamente porque no consigue vivirla.
6.Porque viviendo la castidad canalizarás tus energías para tu desenvolvimiento, tu trabajo, tus estudios, tu apostolado. La castidad hace al joven ser íntegro en su ser.
7.Para respetar la persona del otro.
Tú no eres dueño del cuerpo de tu novia, así como tu novia no es dueña de tu cuerpo Sólo el cuerpo de tu esposa te pertenece, aunque eso no signifique que tú puedes hacer de su cuerpo lo que quieras. Como conyugues, ustedes tienen el derecho a la vida sexual, porque por la unión de Dios se volvieron una sola carne.
8.Para que no haya abortos en tu vida.
9.Porque así construirás una familia fuerte y santa.
10.Porque aprenderás el dominio de la voluntad, el autocontrol. Muchos casados se separan por causa de la infidelidad de uno o del otro, de la traiciones. ¿Por qué los hombres se doblan delante de las mujeres más jóvenes, más bonitas que las suyas? ¿Por qué las mujeres se encantan con muchachos más jóvenes? ¿Por qué el ser humano ha cedido a sus impulsos carnales? ¡Porque no aprendió a entrenar la propia voluntad, a dominarse, a tener autocontrol!

Es en la vida de soltero que se hace el ejercicio de la castidad y se entrena el dominio de sí mismo. El libro de los proverbios dice:

“Es mejor el paciente que el valiente, quien se domina a si mismo vale más que el conquistador de ciudades” ( Prov 16, 32).

Tal vez sea más fácil construir una ciudad, pero es mucho más difícil dominarse a sí mismo. El joven que hace el ejercicio de la castidad ejercita el autocontrol. Será un padre, un esposo fiel a su esposa. Cree en esto.

Prof. Felipe Aquino
Del libro “La cura de nuestra afectividad y sexualidad”

Comentarios