¿Cómo comprender la voluntad de Dios?

29/01/2009

Se necesita un equilibrio entre iniciativa y docilidad al Espíritu.

Esta es una pregunta que muchas personas se hacen y que para muchas de ellas, se convierte en un verdadero tormento. Cada año que se inicia, esta pregunta vuelve a aparecer en nuestro corazón. Quiero compartir contigo una reflexión basada en un libro que leí en mis vacaciones: “La evangelización de las profundidades: en las dimensiones psicológica y espiritual”, de Simone Pacot.

Espero que este texto pueda ayudarte a ti, que buscas descubrir y vivir la voluntad de Dios en tu vida.
Jesús dijo que su alimento es hacer la voluntad de Dios, y, al afirmarlo, lo hace con alegría, con vida, pues parte de su relación íntima y amorosa con el Padre.
Muchos se olvidan de que Cristo vino para traer vida, y “vida en abundancia” (Jn 10,10) para todos. Vida que sólo es posible a partir de una relación íntima y amorosa con Dios. Por lo tanto, la voluntad de Dios para cada uno de sus hijos puede ser traducida en ser sus “favoritos”, en términos de relación íntima y amorosa con Él.
“Hacer la voluntad de Dios es la respuesta personal de cada individuo al designio divino. Cada ser humano, siendo único, manifestrá, encarnará el plan de Dios, según su identidad, de una manera enteramente específica”, nos dice Simone Pacot. Por lo tanto, la voluntad de Dios nunca contradirá nuestros deseos y aspiraciones más profundas, porque Él es el autor de los mismos.

Lo cierto es que muchos se inquietan tanto por descubrir la voluntad divina que llegan al punto de perder la noción de sus propios deseos, no saben más lo que quieren, ni saben como lidiar con sus deseos más profundos.
Es verdad que todos somos llamados para una misión específica, pero la respuesta de cada uno no está escrita en algún lugar, sino en el corazón de Dios, con la esperanza de vernos realizados, plenos. La respuesta de cada uno es enteramente específica, personal, única. Lo importante es que podamos comprender la voluntad del Señor y que seamos dóciles a la acción del Espíritu Santo y que le dejemos obrar en nosotros, que aprendamos a escuchar su voz.
El temor de no realizar la voluntad de Dios, a muchos llega a causarles inclusive una parálisis. Por ende, no podemos dejarnos llevar por estos sentimientos, pues sólo por medio de nuestra voluntad es que la voluntad de dios se manifestará a nosotros, a partir del momento en que el mismo Señor va depositando en nuestro corazón los deseos y las aspiraciones más profundas. Por lo tanto, se necesita un equilibrio entre iniciativa y docilidad al Espíritu.

Evidenetemente que para las decisiones más importantes se hace necesario buscar la guía de alguien que pueda atudarnos en el proceso de discernimiento. Esto inclusive nos ayudará a vencer el miedo a confundir la voluntad divina.

Quiero resaltar que una de las mejores formas de vivir la voluntad de Dios, es vivir el momento presente. Cuando escogemos estar donde estamos, hacer lo que hacemos – con alegría, ofreciéndolo todo a Dios como un sacrificio de alabanza- cambiamos la disposición de nuestro corazón y lo abrimos para escuchar la voz del Espíritu Santo, que nos conduce hacia la volutad divina. El presente puede ser vivido con fecundidad, engendrando vida; o con tristeza, con pesar, engendrando esterilidad. Para vivir el presente con fecundidad, se necesita cambiar la disposición del corazón y no las circunstancias en las cuales vivimos. Podemos hacer esta experiencia consagrando a Dios nuestro corazón cada día. Esta consagración nos compromete a no vivir más solos, nos compromete a buscar vivir guiados por la Palabra de Dios, guiados por el Espíritu Santo. Todos estamos llamados a esta consagración, hecha en el corazón y renovada día a día.

Podemos decir, finalmente, que hacer la voluntad de Dios consiste en vivir nuestra cotidianeidad a la luz del Espíritu. Consiste en el esfuerzo de encarnar los designos de Dios, a partir de lo que somos y de la forma en que vivimos.

En este inicio de año, consagra tu corazón, tu trabajo, tu familia a Dios, vive cada día a la escucha de la voz del Espíritu Santo, vive con alegría, sencillez y paz tu momento y las realidades de hoy.

Manuela Melo
psicologia@cancaonova.com
Misionera de la Comunidad Canción Nueva, graduada en Psicologia, especializada en Logoterapia y MBA en Gestión de Recursos Humanos.

Comentarios