Fuimos creados para lo eterno

13/11/2008

Una de las grandes dificultades de los tiempos actuales es que el mundo enseña a las personas a hacer opciones transitorias, pasajeras. Esto ha causado un gran daño a la sociedad que, sin identidad, ha experimentado un vacío existencial.

El hombre fue creado por Dios para ser eternizado. Dios lo hizo perfecto, le dio un jardín que se llamaba Edén, donde viviría feliz por toda la eternidad. Sin embargo, el hombre tomó la decisión de desobedecer, de seguir su voluntad, de dejarse engañar por lo más pasajero que había en el jardín: el árbol del conocimiento del bien y del mal, de cuyo fruto, Dios le dijo que no comiera. Desde aquella caída, el hombre viene siendo tentado a decidirse por el vacío, por lo pasajero, por lo transitorio.

Traemos en nuestro “ADN espiritual” la característica de vivir para lo eterno, para las cosas que no pasan, no se herrumbran, ni la polilla las corroen. (cf Mt 6, 19)

Somos capaces de vivir lo eterno en este tiempo que se fragmenta día tras día. Somos capaces de experimentar lo Eterno por excelncia: DIOS!

Después de experimentarlo, podemos probar de la eternidad de diversas formas, en el matrimonio, en la vida comunitaria, en nuestras relaciones amistosas, y también con la naturaleza.

Existe, actualmente, una gran tentación que es la de vivir relaciones descartables. A veces las parejas se preparan para le matrimonio con la siguiente metalidad: “Vamos a casarnos y si no funciona, nos separamos y cada uno va a vivir su vida, a buscar la felicidada en otras personas”

Existen personas que entran a la Iglesia y comienzan a vivir una experiencia de eternidad en la comunidad donde viven su fe, sin embrago, si tienen alguna decepción, la abandonan inmediatamente y van tras otra realidad comunitaria, como si fuera que no se van a decepcionar también en esta otra. Las amistades, muchas veces, sólo duran hasta el momento en que aparecen los desafíos de las opiniones contrarias, cuando estas no concuerdan en algunos aspectos … síntomas de una sociedad que no se siente capaz de hacer opciones por relaciones y experiencias eternas, y por este motivo acaba enfermándose.

Desde mi conversión hasta hoy, ya pasé por innumerables decepciones dentro de la estructura eclesial y, muchas veces, me he deparado con las debilidades de los hermanos con los cuales convivo día a día. Otras veces me impresiono con algunos amigos que se vuelven tan importantes, en tan poco tiempo, que sólo puedo afirmar: <b>lo que vivimos juntos es el cielo, es eternidad, es presencia de Dios que llena, realiza, engendra alegría!

He visto a muchas personas entristecidas, muchas personas irrealizadas que necesitan enmascararse para poder corresponder a las ansias transitorias de este mundo. Muchachos que levantan pesas, quedan con el cuerpo totalmente marcado, que son metrosexuales, usan cremas, se someten a cirugías plásticas, pero todo es sólo una cáscara, una máscara. Existen muchachas que dependen de la moda, que trabajan su cuerpo, se maquillan, se alisan el cabello, sin embargo, viven una vaciedad, una fantasía, y después de cierto tiempo se “convierten en calabazas” de nuevo. Personas que no aceptan sus arrugas, se aplican botox , en síntesis, viven una fantasía.

¿Dónde está la felicidad?

No pienses que estoy en contra del cuidado del cuerpo, o de que las personas lleven una vida saludable. Estoy totalmente a favor, pues, tenemos que cuidar el templo del Espíritu Santo que Dios nos dio. A quienes cuestiono aqui es a las personas que pretenden salvar únicamente a su cuerpo, y que llegan a ser esclavas del mismo, viviendo, asi, sólo lo pasajero, sin buscar lo Eterno, sin valorar la verdad y las cosas que nos llevan a tener una exeriencia con Dios. Me precupa esta sociedad “big brother”, “light”, pues muchos están con los pies puestos aquí, en este mundo transitorio, y no consiguen ver que todo pasará y sólo el Eterno Dios prevalecerá. Y aquellos que hicieron la opción por lo Eterno permanecerán.

Dios nos invita a dejar de lado lo que es pasajero, transitorio y descartable, y nos invita a optar por las cosas eternas, por aquello que nos garantiza la experiencia del cielo, aqui en la tierra, y nos garantiza, aqui en la tierra, la vida eterna que se realiza en el cielo. Ya es la hora de que asumamos: somos del Eterno, (Dios) somos del cielo, y sólo las cosas eternas son capaces de llenarnos y de hacernos experimentar la felicidad plena, aun aquí, en este mundo pasajero.

“Pero los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, despliegan alas como las águilas; corren y no se agotan, avanzan y no se fatigan”. (Is 40, 31)

Dios te bendiga.
Cuenta con mis oraciones.

Padre Roger Luis
Comunidad Canción Nueva.

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