Perdón: gota divina para la liberación interior

07/10/2008

El perdón es el gran secreto, en gotas, para la liberación. El perdón es gota divina porque es el único camino para la sanación interior. Sin el perdón no existe ninguna posibilidad de cura y restauración. Sin el perdón de todo lo que nos sucedió en el pasado, no tenemos futuro.

Cuando alguien es machucado interiormente y no supera o cura esa herida por la decisión y por la práctica del perdón, acaba haciéndose imposibilitado de amar a cualquier otra persona. La ofensa del pasado se transforma en obstáculo para el amor, en el futuro. El pasado se hace el gran enemigo del futuro.

El perdón es fruto de una decisión consciente y persistente. Es siempre un proceso, que se asemeja a un tratamiento homeopático o una terapia continuada, procesual, con resultados cosechados a medio o largo plazo. La cura interior es una especie de fisioterapia para el alma. Lleva tiempo, exige sacrificio persistente, provoca algunos dolores, necesita ser acompañada por alguien competente. Ninguna fisioterapia o terapia similar trae efectos instantáneos. A veces, parece hasta que la fisioterapia está aumentando el problema en vez de resolverlo. Piense especialmente en la mentira de las soluciones inmediatas. Cuando se quiere las cosas de ayer, se acaba aniquilando y abortando el mañana.

El perdón es un tratamiento a largo plazo, es como una fisioterapia. Lleva tiempo, exige esfuerzo, duele en la hora, parece aumentar la herida, necesita de persistencia, toca el área machucada, incomoda y cansa. Pero cada uno de esos actos es una gota divina para la liberación de nuestro corazón aprisionado en el dolor del resentimiento. El primer paso para recibir esas gotas divinas en nuestro corazón es reconocer que tenemos heridas interiores. El segundo paso es decidir por el perdón, optar por él, como única salida, como la única posibilidad de cura y liberación.

El perdón es una decisión de la voluntad y no un deseo de las emociones. En consecuencia a esa verdad, no podemos mirar hacia el perdón con un criterio ético de justicia o injusticia. Del punto de vista humano, el perdón es siempre injusto, ya que se supone pasar por encima de la ofensa recibida y revelarla. Ese proceso requiere humildad, mansedumbre, madurez y autocontrol espiritual. Muchas veces, en nombre de la justicia, se abre espacio para la venganza. Si la justicia es pagar con la misma moneda, el perdón será siempre injusto.

Cuando buscamos soluciones inmediatas para nuestros problemas, la venganza tiene sabor de victoria y de justicia. La venganza es una forma de compensación. Y no se exige gran esfuerzo para vengarse de alguien; mientras que, para perdonar, es preciso autodominio, persistencia y, sobre todo, humildad activa.

El perdón, aparentemente injusto, es el único acto que nos permite reconstruir una relación. Además de eso, el perdón nos posibilita a amar a otras personas y a relacionarnos bien con ellas. La venganza nos para porque nos deja siempre con un pie atrás. La venganza nos aprisiona en nosotros mismos.

“Con nadie tengáis otra deuda que la del mutuo amor. Pues el que ama al prójimo, ha cumplido la ley”. (Rom 13, 8)

Artículo extraído del Libro “Gotas de cura interior” del Pe. Leo

Un comentario para “Perdón: gota divina para la liberación interior”

  1. Alvaro Dice:
    07/10/2008 às 12:10

    Bueno que podemosd ecir

    solo una cosa en la que haria enfasis
    el peso de no perdonar y no perdonarce
    solo arrastra nustra vida y no la de las
    personas a las que les guardamos reeencor
    por tanto perdonar no es hacer el bien
    sino que es
    hacerce el bien

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