¿Puedes ser feliz en las tribulaciones?

04/09/2008

Prédica del Padre Paulo Ricardo en el encuentro PHN

Es una alegría poder estar con ustedes en este campamento de la transfiguración.
Quiero compartir con ustedes la carta de San Pablo a los Filipenses que es la carta de la alegría. En todo momento nos invita a vivir alegres

Del 28 de junio de este año al 28 de junio del 2009,el Papa nos invita a vivir el año Paulino, por lo tanto debemos estar muy atentos a la figura de San Pablo. Por lo tanto quiero compartir con ustedes a respecto de este hombre qué siendo joven también, se convirtió, tenía alrededor de 20 años!

Quiero usar la carta de los Filipenses donde él habla de la alegría muchas veces en esta carta, usa la palabra “alegría” unas 16 veces o esa palabra o un sinónimo. ¿Y donde y cómo estaba Pablo cuando escribió esta carta?
Pues, estaba en la cárcel, sí, encarcelado, imagínense, si ahora es feo estar una celda, piensen en lo que sería la celda de aquellos tiempos.

Ahora pensemos en las cosas que alegran la vida de los jóvenes en la actualidad.
Un joven se alegra colectivamente, está en un grupo, cuenta chistes, hace bromas, pasa un buen rato, más ni bien queda sólo, llega a la casa y alarga la cara y percibe que esa alegría era como un globo, sólo lleno de vacío, aire, sin verdadero contenido.
Los jóvenes gustan de estar en manada, son animales gregarios…

¿Qué es la tristeza? Es un don de Dios, es algo que Dios dio como regalo. Porque así el hombre la sentiría al perder a Dios. Fue para eso que Dios nos la dio. El hijo pródigo sintió tristeza al ver que estaba lejos de su padre y decidió volver, por este impulso de tristeza.
Si estás triste, es porque has perdido a un dios, no a nuestro Dios, sino que a un dios. Porque has buscado a Dios en los placeres, entonces creas a un dios, un dios de los placeres, por eso, cuando pierdes a este dios, llega la tristeza.
Cuando estás triste es porque has puesto a un dios en el lugar que sólo a Dios corresponde. Puedes ser el dios del placer, de la dependencia de la moda. Y muchos otros placeres
Entonces la tristeza es un don de Dios que Él nos dio para que caigamos en la cuenta de que hemos perdido a Dios cuando pecamos. Pero no es para que nos sintamos perdidos, sino que para que volvamos a él.
Puede ser un don usado para bien o para mal, como todos los dones que Dios nos dio.

Por eso, si estás triste, examina tu conciencia y ve por qué estás triste. Ve cual es el dios que creaste que ha caído y te ha dejado.

La felicidad es Dios, si pones en su lugar a tu novio o a tu novia, transformándolo en un dios, la tristeza llegará a tu vida, porque nadie puede ser Dios para nadie, nadie puede ocupar ese lugar que sólo corresponde a Dios, todas las personas somos camino que puede indicar a Dios, pero no somos dioses.

Volvamos a San Pablo para poder ver lo que es la verdadera alegría y la alegría de este mundo. San Pablo es una persona in-cre-i-ble, es un gigante, cualquiera de nosotros somos un gusanito al lado de él: (2 Cor 11, 24) detalla todo lo que él paso. Cuando dice 40 veces menos 1 es porque esa era la ley, no azotaban 40 porque pensaban que no aguantarían. Pero 5 veces fue azotado, es decir 175 latigazos recibió!! Es un milagro la supervivencia física de este hombre. Fue flagelado, apedreado, naufragó. Atravesaba ríos, sin puentes, anduvo a pie kilómetros y kilómetros, dormía en las calles, pues no había hoteles, ni aunque hubiera, él era un misionero, pobre, descansaba en las calles, a la merced de los ladrones…
En medio de todo esto, este es el hombre que dice “alégrense en el Señor, les repito, alégrense”

San Pablo, exorcizó a una pitonisa, a una adivinadora del futuro. Esta mujer comenzó a andar detrás de él todo el tiempo, entonces él la exorcizó, sólo que esta mujer etra una esclava y los jefes sacaban provecho de esta situación, por eso fue preso por estas personas. Y miren, ensangrentado, flagelado, San Pablo está cantando “himnos de alabanza”, su alegría no venía de haber tomado cocaína, no! Él estaba lleno de la alegría de Dios, de la alegría que viene de cielo, esta es nuestra alegría.
Eso es lo que debemos saber: existe la alegría que no se apaga con las luces del sábado por la noche, y esta es la alegría que sé que tú quieres, porque tú quieres a Jesús, que es la única alegría que no se acaba.

Ahora, ¿Cómo alcanzar esta alegría? Vamos a la parte práctica.
En medio de la persecución que él llevaba adelante, se encuentra con Jesús y experimenta que Jesús, Aquel a quien él perseguía era quien más lo amaba y eso lo irritó profundamente, porque él odiaba a Jesús. Él era un hombre de ley, respetaba la ley, y odiaba a Jesús porque no se sabía amado. <b>Por eso cuando se encuentra con el Jesús que lo ama, él se irrita, porque, como él mismo lo dijo, se sintió amado, “cuando aun era pecador”
Jesús no espera que te conviertas para amarte, en medio del pecado, él te ama. Esta es la experiencia de San Pablo, se siente amado en medio del pecado.

Jesús era Dios, 1- siendo Dios se encarnó en una mujer virgen 2 dejó la Eucaristía 3 murió por nuestros pecados y resucitó es todo lo que Pablo escribe de Jesús. Bien corto y concreto. San Pablo ve claramente que aquellos sufrimientos son nada porque no importa lo que haga, donde haya llegado, Jesús lo ama inconmensurablemente, él siente así:”hasta el punto de haber muerto y resucitado por mi, me ama sin importar mis pecados y que nada puede cambiar este hecho”; esta es la verdadera alegría que no podía ser mayor que los sufrimientos.

San Pablo era un hombre que hacía milagros y prodigios. Está escrito que sólo su servilleta pudo sanar a una persona. He aquí la respuesta para los que cuestionan nuestras reliquias. Si sólo su servilleta curaba, significa que podemos creer en las reliquias de los santos.

La caridad de Cristo es urgente, por eso San Pablo no pide a Jesús que le saque los sufrimientos, sino que quiere sólo transmitir ese amor insuperable de Cristo.

“Cuidado con los perros”, dice San Pablo, y yo les digo, estos no son los judíos, sino que aquellos que quieren comercializar con el Evangelio.
Me disculpen, pero esta es la verdad que muchas llamadas “iglesias” están queriendo vender, y muchas personas buenas están dentro de estas iglesias, que necesitan conocer la verdad del amor de Cristo.

El camino que satanás usa para perder las almas, es crear falsos dioses para que cuando los pierdan, estos se entristezcan y piensen que lo han perdido todo.

El amor de Cristo nos impele, nos empuja, nos impulsa, ese es el amor que necesitamos experimentar para encontrar la verdadera alegría, aun en medio de las pruebas, los sufrimientos, las persecuciones. Porque nosotros sabemos que nuestra vida no es para este mundo, porque, como San Pablo dice, nada, los sufrimientos de esta vida en nada se pueden comparar con la gloria que nos espera.

San Pablo dice, “corro para alcanzar a Cristo, no que ya lo haya alcanzado, sino que Cristo ya me alcanzó”. Cristo ya nos alcanzó, pero nosotros no hemos alcanzado a Cristo. Es nuestro deber decir esto. Por eso es que San Pablo dice la siguiente frase, para
“dejando lo que está atrás, me lanzo para el frente”. La palabra en griego “hecpectasis” que San Pablo usa significa precisamente eso: un último impulso, aquel que el corredor hace para poder ganar por un cuerpo de ventaja, el último esfuerzo, el “lanzarse para adelante”. Si, San Pablo, un gigante, dice que él aun no alcanzó a Cristo, ¿Cuánto más no debemos decir nosotros, pobres gusanos?

Eso es lo que debemos hacer, lanzarnos para adelante, dejando atrás todo lo que nos aparta de Dios.
Ustedes que son jóvenes, que son “gregarios”, que andan en grupos, hagan eso mismo, únanse, no anden solos, no se puede ser de Cristo y querer andar solo. Necesitamos de la Iglesia, de grupos de oración, de algún grupo. Pero sí, vamos a encontrar personas difíciles, duras, pero eso no es motivo para abandonar la Iglesia, miren a San Pablo, él se dejó consumir totalmente por los hermanos. Fue el amor de Cristo el que lo impulsó a evangelizar. Nosotros no podemos quejarnos de las cosas que vivimos por la evangelización. En los momentos de quejas, de murmuración, viene a mi la figura de San Pablo, y siento vergüenza de no sentir alegría, pido perdón a Dios y continúo.

No entres en la Iglesia para ser amado, tú ya fuiste amado, por Aquel que te amó primero. Tú no estás en la Iglesia para ser amado, sino para ser para los otros, amor. No murmures contra las personas que están en tu comunidad, en tu parroquia, iNo!; EL AMOR DE CRISTO NOS URGE! Amemos, amemos, dejemos todo para atrás y lancémonos a hacia la meta. Alégrense, alégrense, alégrense y de nuevo, les digo alégrense en Dios, dejen para atrás las miserias, los pecados y láncense en la alegría de ser y servir a Aquel que ya nos amó y murió y resucitó por nosotros. iSin importar hasta donde llegaste y lo que hayas hecho, ¡HOY sólo lánzate a una nueva vida una vida en el amor!

5 comentarios para “¿Puedes ser feliz en las tribulaciones?”

  1. Vanessa Dice:
    04/09/2008 às 14:09

    Me encanto y llego en el momento cuanto mas lo necesitaba gracias. Arequipa Peru

  2. Es tiempo de amar la cruz at Canción Nueva Dice:
    04/09/2008 às 13:03

    [...] Para pensar «Pero ¿cómo se puede ser feliz cuando se sufre? ¿Cuándo se está privado de la libertad? ¿Cuándo uno se siente abandonado?», se preguntó el [...]

  3. Amores posibles at Canción Nueva Dice:
    04/09/2008 às 13:04

    [...] Ya han pasado por innumerables “propietarios” y, después, fueron devueltos. Probaron la triste y dolorosa experiencia de sentirse descartados como si fueran objetos de consumo que, después de [...]

  4. La tristeza es un don de Dios at Canción Nueva Dice:
    04/09/2008 às 11:07

    [...] compartir con ustedes la carta de San Pablo a los Filipenses que es la carta de la alegría. En todo momento nos invita a vivir [...]

  5. daniel castro Dice:
    04/09/2008 às 20:01

    saben tan solo unas palabras bastan para que uno se renueve sea lo que cristo quire que seamos amorosos con otros asi sean nuestros enemigos o lo que nos causen mas daño

Comentarios